
Reed Hastings, presidente y cofundador de Netflix, dejará la compañía en junio, al acabar su mandato actual, después de casi 30 años al frente de la compañía. La salida llega tras caer la compra de Warner Bros Discovery, pugna que finalmente se ha llevado Paramount Skydance.
Hastings, de 65 años, ha comunicado a la empresa que no se presentará a la reelección para el consejo de administración cuando finalice su mandato actual en la junta general anual de junio, formalizando así su salida. Busca centrarse en su labor filantrópica y otros proyectos. “Netflix cambió mi vida de muchas maneras”, ha reconocido.
El estadounidense era presidente sin funciones ejecutivas, que perdió tras dejar de ser uno de los consejeros delegados en el 2023. Bajo su batuta y a lo largo de los años, la compañía que impulsó en 1997 junto a Marc Randolph, pasó de ser una compañía de alquiler de DVD por correo a un imperio del streaming. La apuesta digital nació en el 2007, y desde entonces fue creciendo hasta el gigante que es hoy, con unos 325 millones de abonados y huella en 190 países. Ted Sarandos y Greg Peters se mantienen al frente de la compañía como consejeros delegados.
La salida se anuncia con la presentación de resultados del primer trimestre, en los que Netflix se anotó un beneficio de 5.283 millones de dólares (cerca de 4.900 millones de euros), un 83% más que el año pasado, influenciado por la indemnización de 2.800 millones por la rescisión del acuerdo para comprar Warner Bros Discovery. Es un resultado mejor al que anticipaban los analistas. Los ingresos crecieron un 16%, hasta los 12.250 millones de dólares -o 12.200 millones de euros-.
Las acciones de la compañía sufrieron en todo caso una fuerte caída del 10% en las operaciones tras el cierre del mercado, provocada por unas proyecciones menores a las estimadas para el segundo trimestre. Recientemente, el grupo anunció una subida de sus precios en EE.UU., en medio de un entorno de mayor competencia que obliga a incrementar la inversión en contenido original.
Las acciones caen por unas proyecciones menores a las esperadas
Tras retirarse de una puja por Warner Bros que los inversores veían preocupante por el nivel de deuda que iba a asumir, ahora Wall Street busca señales para impulsar más unas acciones que se han disparado un 40% desde la caída de la operación. Esta se encuentra ahora en manos de los reguladores de la competencia americanos y europeos.

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