Michael Jordan: "Ojalá pudiera coger un balón de baloncesto"

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Michael Jordan ha vuelto a escena con una de sus reflexiones más personales. Más de dos décadas después de retirarse, a sus 63 años, el mito del baloncesto ha reconocido que todavía siente el impulso de competir como cuando dominaba la NBA. Su frase, directa y cargada de nostalgia —"ojalá pudiera coger un balón de baloncesto"— resume un sentimiento que no ha desaparecido con el tiempo.

Lejos de apagarse, ese deseo sigue presente en su día a día. Jordan admite que hay una parte importante de él que sigue queriendo jugar, sentir la adrenalina de la competición y enfrentarse a nuevos retos. Sin embargo, también reconoce que ha tenido que aprender a convivir con esa realidad.

El gen competitivo que no desaparece

Si algo ha definido siempre a Jordan es su mentalidad. Él mismo la describe como un "gen competitivo" del que no puede escapar. Esa forma de ser no solo marcó su carrera deportiva, sino que continúa influyendo en su vida cotidiana. El exjugador llegó a bromear con que incluso compite en casa, tratando de hacer cosas antes que su propia esposa.

Más allá de la anécdota, esta confesión refleja hasta qué punto la competitividad forma parte de su identidad. No se trata solo de ganar partidos o títulos, sino de una actitud constante ante cualquier situación. Para Jordan, competir es una forma de vivir.

Michael Jordan says he's 'cursed' with the competition gene:

"The joy of seeing competition, right. I'm a very competitive person. I think I'm cursed. I'm cursed with this competitive gene that with anything that I do, if I get dressed I have to get dressed before my wife gets… pic.twitter.com/o2qW6rZw8Y

— NBA Courtside (@NBA__Courtside) March 29, 2026

La NASCAR como nueva vía de escape

Ante la imposibilidad de seguir en la élite del baloncesto, Jordan ha encontrado en la NASCAR una nueva manera de canalizar ese impulso. Como cofundador del equipo 23XI Racing, ha logrado trasladar su obsesión por ganar a otro ámbito completamente distinto.

El proyecto, que comparte con Denny Hamlin, está dando resultados notables en la temporada 2026, con Tyler Reddick liderando la clasificación y Bubba Wallace entre los primeros puestos. Este éxito deportivo ha permitido a Jordan mantenerse conectado con la competición sin la presión directa que implicaba su etapa en la NBA.

Además, su vínculo con el automovilismo tiene un componente emocional. La afición de su padre por los coches influyó en su interés por este deporte, convirtiendo esta nueva etapa en algo más que una simple aventura empresarial.

El peso de ser un icono

Jordan también ha hablado abiertamente sobre el lado menos visible de su carrera: la carga de ser la cara del baloncesto durante tantos años. Mantener las expectativas, responder a la imagen pública y sostener un nivel de excelencia constante supuso una presión difícil de gestionar.

El propio Jordan reconoce que llegó un momento en el que se sintió cansado de todo ello. Alejarse del baloncesto no fue solo una decisión profesional, sino también personal. Necesitaba distanciarse de lo que representaba y del nivel de exigencia que lo acompañaba.

En comparación, su papel actual en la NASCAR le resulta más llevadero. Aunque sigue implicado en la competición, la presión no es la misma, lo que le permite disfrutar de una vida más tranquila sin renunciar del todo a su esencia competitiva.

El debate eterno del GOAT

A pesar de ser considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos, Jordan rechaza esa etiqueta. Para él, el concepto de GOAT no tiene sentido en un deporte que evoluciona constantemente. Considera que cada generación aprende de la anterior y contribuye al desarrollo del juego. "Para mí no existe tal cosa como un mejor jugador de todos los tiempos. Simplemente creo que aprendemos de otros atletas y así hacemos progresar el juego. Decir que uno es mejor que otro no es correcto", explicó durante la entrevista.

Y no se quedó ahí sino que su rechazo al término fue aún más tajante: "el concepto de mejor de todos los tiempos no me genera orgullo ni tiene un significado real dentro de mi visión del deporte".

Esta visión lo aleja del debate habitual que compara a leyendas como LeBron James, Kobe Bryant o Kareem Abdul-Jabbar. Jordan insiste en que no es justo establecer jerarquías absolutas entre jugadores de distintas épocas, ya que cada uno compitió en contextos diferentes.

Lejos de alimentar la polémica, su postura busca poner en valor el legado colectivo del baloncesto. Más que centrarse en quién fue el mejor, prefiere destacar cómo cada jugador ha contribuido al crecimiento del deporte.

Una vida después del baloncesto

Aunque asegura que ya no tiene nada que demostrar, Jordan admite que el baloncesto sigue ocupando un lugar importante en su vida. La idea de volver a jugar, aunque sea de forma simbólica, sigue rondando su cabeza.

Sin embargo, ha encontrado un equilibrio que le permite seguir adelante. Entre la NASCAR, otras aficiones como la pesca y una vida más alejada del foco mediático, ha conseguido redefinir su día a día sin perder su esencia.

Su historia demuestra que, incluso para alguien que lo ganó todo, el deseo de competir nunca desaparece del todo. Jordan sigue siendo Jordan, dentro y fuera de la pista.

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