McCollum responde a los insultos en Nueva York: "No soy un villano"

Hace 3 horas 1

CJ McCollum no siempre fue la estrella que hoy domina partidos de playoffs. De hecho, en su adolescencia medía apenas 1,57 metros y su futuro en el baloncesto parecía incierto. Él mismo reconoció que rezaba cada noche para crecer antes de graduarse. Y lo consiguió. En pocos años dio un estirón que cambió su destino, hasta alcanzar el 1,91 que le permitió competir al máximo nivel.

Esa transformación fue acompañada de trabajo constante. Desde su etapa en el Instituto GlenOak hasta su paso por la Universidad de Lehigh, donde firmó grandes números, McCollum construyó una carrera basada en la perseverancia. Tanto que en 2013 dio el salto definitivo a la NBA, iniciando un camino que le ha llevado a convertirse en uno de los jugadores más determinantes de la liga.

Anoche, en el mítico Madison Square Garden, McCollum volvió a demostrar su carácter competitivo. El base de los Atlanta Hawks fue recibido con insultos por parte de la afición de los New York Knicks, que no dejó de corear en su contra durante el partido.

Lejos de venirse abajo, el jugador respondió con baloncesto. "No soy un villano, estoy aquí para competir", afirmó tras el encuentro, restando importancia al ambiente hostil y destacando la pasión de los playoffs.

Una remontada para el recuerdo

El partido parecía cuesta arriba para Atlanta. Los Hawks llegaron a estar 12 puntos por debajo al final del tercer cuarto, mientras los Knicks dominaban con solvencia liderados por Jalen Brunson y Karl-Anthony Towns.

Sin embargo, todo cambió en el último periodo. McCollum tomó el control del juego y lideró una remontada espectacular. Primero dio la ventaja a su equipo con una canasta clave y, poco después, amplió la diferencia con otro tiro decisivo. En los momentos finales, respondió incluso al triple de Brunson con sangre fría.

A pesar de su exhibición, McCollum estuvo a punto de convertirse en protagonista negativo al fallar dos tiros libres a falta de 5,6 segundos. Pero el destino le dio una segunda oportunidad. En la última posesión, Mikal Bridges falló el tiro ganador para los Knicks sobre la bocina.

El marcador final de 106-107 selló la victoria de Atlanta y el empate 1-1 en la serie. McCollum, con 32 puntos, fue el gran protagonista de un partido que parecía perdido y terminó en celebración para los Hawks.

Más allá de McCollum, el triunfo también se construyó con aportaciones clave. Jonathan Kuminga sumó 19 puntos desde el banquillo, mientras que Jalen Johnson añadió 17, incluyendo una canasta decisiva en los últimos segundos.

En los Knicks, Brunson firmó 29 puntos y Towns aportó 18, pero no fue suficiente para cerrar un partido que tenían controlado durante gran parte del encuentro.

De promesa a 'villano' del Garden

El traspaso que llevó a McCollum a Atlanta en enero le colocó en el foco mediático, asumiendo el papel que anteriormente había tenido Trae Young como enemigo público en Nueva York. Y no defraudó. En su primera gran noche en el Madison, cumplió ese rol a la perfección.

De aquel chico que dudaba de su futuro por su estatura al jugador que hoy domina escenarios históricos, su historia es la de una superación constante. En el baloncesto, como en la vida, McCollum ha demostrado que el talento necesita tiempo, trabajo y convicción.

Ahora, con la serie igualada, los Hawks regresan a casa con impulso y confianza. Y con un líder que ya no reza para crecer, sino que se agranda en los momentos decisivos.

Leer el artículo completo