Al menos 2.500 marines del ejército de Estados Unidos llegaron este fin de semana a la zona de Oriente Medio. Esas son fuerzas de la élite militar y todo indica que está expedición no consisten en un tour turístico.
El presidente Donald Trump tiene esa extraña virtud de explotar el “misterioso lenguaje” de los colores al que apeló Paul Gauguin. El mandatario estadounidense habla de algo y lo ve blanco, luego negro para más tarde ni una cosa ni otra.
Desde el despacho oval, Trump dijo el pasado 20 de marzo que no enviaría soldados a la guerra de Irán. “No estoy desplegando tropas en ningún lugar. Si lo hiciera, desde luego no os lo diría, pero no estoy desplegando tropas”, aseguró.
El secretario de Estado Marco Rubio, en su visita a Francia el viernes para participar en una reunión de aliados de EE.UU., afirmó que esa guerra al régimen de los ayatolás “no va a ser un conflicto prolongado”. Repitió la evaluación habitual, aunque vaga, de que la operación va por delante de las fechas marcadas. “Podemos lograr nuestros objetivos sin tropas terrestres”, subrayó Rubio.
“Prenderemos fuego a los soldados estadounidenses”, proclamó este domingo el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, ante la llegada de los marines, mientras se reunían en Pakistán diplomáticos regionales con la esperanza de abrir conversaciones directas entre EE.UU. e Irán y poner fin a la guerra que ya lleva un mes en curso.
Ese alto cargo de la República Islámica amenazó, según medios estatales, que las fuerzas iraníes están “esperando la llegada de tropas estadounidenses sobre el terreno para prenderles fuego y castigar para siempre a sus socios regionales”. Los marines llegaron con un despliegue marítimo que cuenta con otros 2.500 tripulantes. De esta manera EE.UU. contará con 50.000 uniformados en esa región, 10.000 más de lo habitual.
Mientras se negocia la paz, EE.UU. prepara un contingente de 17.000 soldados para hacer incursiones en Irán
En ese juego de contradicciones con los que Trump persigue titulares que frenen la caída de los mercados bursátiles, auguró que la “excursión” duraría días o, como mucho, tres o cuatro semanas. Una vez que se ha entrado en el segundo mes, todo apunta a una intensificación.
A pesar de la retórica victoriosa, fuentes del Pentágono señalaron que los ataques hasta ahora solo han destruido un tercio de los misiles iraníes.
El presidente que hizo campaña como el dirigente que nunca había abierto un conflicto armado, y que se oponía a las llamadas “guerras sin fin”, se halla en una encrucijada que plantea una salida compleja. A pesar de que en ocasiones reitera que los objetivos están cumplidos y de que Irán está arrasado, en otras avisa de que si Teherán no cede en sus ambiciones nucleares (supuestamente destruidas) y no renuncia a intimidar a EE.UU. y socios (Israel), está preparado para “desatar el infierno”.
Los iraníes denuncian que las negociaciones son de nuevo otra una tapadera para ir haciendo el despliegue de botas sobre el terreno de cara a la toma militar. Eso lo deducen de los preparativos militares de Washington. Los 2.500 marines serían solo una avanzadilla de lo que diversos medios sostienen que puede ocurrir.
El Pentágono se está preparando para semanas de operaciones terrestres en Irán, remarcó The Washington Post , para lo que podría convertirse en una nueva y peligrosa fase de la guerra si el presidente Trump decide intensificarla. Cualquier posible operación terrestre no llegaría a ser una invasión a gran escala y, en su lugar, podría implicar incursiones realizadas por una combinación de fuerzas de operaciones especiales y tropas de infantería convencionales, según el Post .
En este sentido, y a la espera de la aprobación del presidente, EE.UU. podría tener pronto a más de 17.000 tropas terrestres a las puertas de Irán para ocupar territorio continental estratégico, asegurar las reservas de uranio de Teherán o tomar la isla de Jarg, gran base petrolífera de Irán. Además, explicó The Wall Street Journal , el Pentágono planea enviar otros 10.000 soldados, aunque se negocie.
Teherán dice que la diplomacia es una tapadera de Trump para preparar el despliegue militar
Y falta una semana para que venza el ultimátum de Trump sobre el cierre del estrecho de Ormuz, clave en la ruta petrolífera. O “el estrecho de Trump”, como fantaseó el presidente en su voz de neoimperialista.


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