01/04/2026 12:01 Actualizado a 01/04/2026 12:18
El gris España-Egipto que acabó en tablas (0-0) quedó más empañado por unos cánticos xenófobos procedentes de uno de los sectores de la grada del RCDE Stadium de Cornellà. El “musulmán el que no bote” fue un mensaje coral que se escuchó claramente en el estadio y en las diferentes imágenes que han ido circulando por las televisiones y las redes sociales. Las reacciones de condena no se han hecho esperar procedentes de la Generalitat de Catalunya, de la propia Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y hasta del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Pero ahora será la FIFA la que, con toda la documentación en la mano, decida la sanción que le puede caer a la RFEF.
Una parte de la grada del RCDE Stadium con banderas de España mientras suenan los himnos en el partido entre España y Egipto )
LLUIS GENE / AFPAl ser un amistoso internacional todo se juzgará por el Código Disciplinario del organismo presidido por Gianni Infantino, muy en contacto con los dirigentes españoles por la organización del Mundial de Fútbol de 2030, que coorganizará junto a Marruecos y Portugal con el reparto de las sedes definitivas -y la elección del estadio que organizará la final- todavía sin cerrar.
En el artículo 15 de ese código (hasta 2019 era el 13) deja claro que “cualquier persona que ofenda la dignidad de un grupo con palabras o actos discriminatorios por motivos de religión, raza, origen, etc., puede ser sancionada con una suspensión de al menos diez partidos o un periodo determinado, y a las federaciones se les pueden imponer multas, partidos a puerta cerrada, cierres parciales del estadio, pérdida de puntos o incluso exclusión de competiciones”.
Los cánticos procedentes de la grada encajan perfectamente en el contenido de este punto del código, por lo que la FIFA estudiará el caso basándose también el acta que acabe de completar el colegiado del encuentro, el búlgaro Georgi Kabakov, quien no entendió lo que provenía de la grada en aquel momento, por lo que no se activó tampoco el protocolo antirracismo en el estadio.
Los precedentes aseguran que a la RFEF le caerá una sanción y, en último término y aunque menos probable, un partido a puerta cerrada. En 2018, la FIFA sanción a la Unión de Fútbol de Rusia con una multa de 32.600 euros por cánticos discriminatorios de sus aficionados durante un amistoso en San Petersburgo el 27 de marzo de 2018, donde insultaron a Paul Pogba y Dembélé.
Le sucedió lo mismo a México, Chile, Paraguay, Perú, El Salvador, Honduras y Croacia por insultos homófobos en 2016. México, país organizador de este Mundial de junio y julio, fue reincidente en 2022, en el Mundial de Qatar. También fueron insultos homófobos y en este caso la FIFA los penalizó con 108.000 euros de multa y un partido a puerta cerrada. Finalmente, se libraron de jugar ese partido sin público al ser levantada la sanción.
Pero el caso más clarividente fue el Hungría-Inglaterra de 2021 clasificatorio para el Mundial. Los jugadores visitantes se arrodillaron antes del partido en protesta contra el racismo, una imagen que en 2020 y 2021 era habitual. Aficionados húngaros se burlaron de ello, lanzaron vasos de plástico y vitorearon insultos contra el color de la piel de muchos jugadores ingleses. La FIFA los castigó con 216.000 euros de multa y jugar un partido a puerta cerrada. Sanción que cumplieron.
En este último caso, en apenas dos semanas se conoció la sanción tras las distintas reuniones de la FIFA. En el caso de México en el Mundial de Qatar, se tardó algo más de un mes. Se espera que sea en este mes de abril cuando se conozca qué decisión toma la FIFA con España con los precedentes y todos los escenarios abiertos. En 2023, la FIFA no castigó a la RFEF por los insultos racistas a Vinícius procedentes de algunos aficionados del Santiago Bernabéu en el España-Brasil.

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