La verdad detrás de la polémica por el Domingo de Ramos en Israel que prueba la mezquindad de Sánchez

Hace 2 días 4

Domingo de Ramos atípico en Jerusalén, donde la escalada de tensión por el conflicto bélico en Oriente Medio ha ensombrecido una jornada tradicionalmente llena de júbilo y celebración, con la que da comienzo la Semana Santa.

La policía israelí impidió al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y al custodio de Tierra Santa, el franciscano fray Francesco Ielpo, acceder a la basílica del Santo Sepulcro para celebrar la misa del Domingo de Ramos. Según el Patriarcado Latino, no realizaban ningún acto público ni procesión, pero se les obligó a dar media vuelta.

Un incidente que se enmarca en las medidas de seguridad excepcionales impuestas por Israel a raíz del conflicto bélico y que han llevado al cierre generalizado de los grandes santuarios de la Ciudad Vieja, entre ellos el Santo Sepulcro, la Mezquita de Al Aqsa y el Muro de las Lamentaciones, así como la limitación de las reuniones públicas a un máximo de 50 personas, al igual que la suspensión de la procesión desde el Monte de los Olivos.

La reacción de la Iglesia no se hizo esperar, y en un comunicado conjunto, calificaron la medida de "irrazonable y desproporcionada" calificando el incidente como "un grave precedente" que "desprecia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada a Jerusalén". Asimismo, las autoridades católicas subrayan que, desde el inicio de la guerra, han actuado con "plena responsabilidad", cancelando reuniones públicas y organizando retransmisiones para los fieles, señalando que es la primera vez en siglos que a los líderes de la Iglesia se les impide oficiar esta misa en el lugar más sagrado de la cristiandad. También consideran que la decisión representa un "extremo distanciamiento de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto al Statu Quo", las normas de funcionamiento de la basílica.

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El Gobierno israelí, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, justificó la acción asegurando que no existió "ninguna mala intención", sino una "especial preocupación por la seguridad" y una "especial preocupación por la integridad del cardenal".

Finalmente, el cardenal Pizzaballa terminó presidiendo un momento de oración con una treintena de personas, desde el santuario del Dominus Flevit, en el Monte de los Olivos. "Es la guerra la que ha interrumpido nuestro camino festivo... pero la guerra no borrará la resurrección", declaró el cardenal en un mensaje para los fieles que no pudieron acompañarle. También explicó los argumentos esgrimidos por las autoridades: "Es cierto que la Policía había dicho que las órdenes del Mando Interno impedían cualquier tipo de reunión en lugares sin refugio, pero no habíamos solicitado nada público, solo una breve y pequeña ceremonia privada para preservar la idea de la celebración en el Santo Sepulcro". Asimismo, quiso destacar que "no hubo enfrentamientos. Todo se desarrolló de manera muy cortés. No quiero forzar la situación".

Con los ojos puestos en el Triduo Pascual, es decir, desde la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, hasta la Vigilia Pascual de las vísperas del Domingo de Resurrección, el cardenal Pizzaballa señaló que "queremos aprovechar esta situación para intentar aclarar mejor en los próximos días qué hacer, respetando la seguridad de todos, pero también el derecho a la oración".

Condenas internacionales y el "Statu Quo" de Jerusalén

La prohibición al cardenal Pizzaballa ha desatado una ola de reacciones en la comunidad internacional. La primera fue la de León XIV quien lamentó profundamente que tantos fieles no puedan vivir plenamente la Semana Santa a causa de los conflictos armados, pidió a los mandatarios "abrir caminos concretos de reconciliación y paz" y rogó a la Iglesia universal no olvidar el sufrimiento de las poblaciones afectadas.

En redes sociales, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, denunció que "desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos". Una reacción curiosa por parte del líder del Ejecutivo español, que nunca se ha preocupado de felicitar la Navidad ni el Domingo de Pascua a los católicos, y sí ha deseado un buen comienzo de Ramadán a los musulmanes, lo que ha desatado una oleada de indignación en redes sociales.

Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos.

Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la…

— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) March 29, 2026

El presidente francés, Emmanuel Macron, alertó de una "preocupante multiplicación de las violaciones del estatus de los lugares santos".

J’apporte mon plein soutien au patriarche latin de Jérusalem et aux chrétiens de Terre Sainte, empêchés de célébrer la messe des Rameaux au Saint-Sépulcre.

Je condamne cette décision de la police israélienne, qui s’ajoute à la multiplication préoccupante des violations…

— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) March 29, 2026

Mientras, la primera ministra italiana Giorgia Meloni tildó lo ocurrido de "ofensa para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa" y anunció la convocatoria formal del embajador israelí para presentar una queja.

Voglio esprimere la mia più sentita solidarietà al Patriarca di Gerusalemme, cardinale Pierbattista Pizzaballa, capo della Chiesa Cattolica in Terra Santa, e al Custode di Terra Santa, padre Francesco Ielpo,
È inaccettabile aver loro impedito di entrare nella Chiesa del Santo…

— Antonio Tajani (@Antonio_Tajani) March 29, 2026

El Ministerio de Exteriores portugués calificó la decisión de "profundamente condenable", mientras que el presidente polaco, Karol Nawrocki, expresó su apoyo total al cardenal frente a lo que considera un desprecio a la jerarquía católica. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, calificó el incidente de "extralimitación desafortunada" y reconoció que negar la entrada al patriarca resulta "difícil de entender o justificar".

Tras el revuelo internacional, el presidente israelí, Isaac Herzog, telefoneó personalmente al cardenal Pizzaballa para expresarle su pesar, si bien reiteró el grave riesgo que suponen los misiles para la población.

Este incidente no es solo un roce diplomático sino que también afecta al "statu quo", que regula las tradiciones y acuerdos que garantizan quién, cómo y cuándo puede rezar o gestionar los lugares sagrados de culto de varias confesiones cristianas, entre ellos el Santo Sepulcro, vigente desde 1852. Con este impedimento lo que se teme es que la seguridad se convierta en una herramienta para controlar quién accede a los lugares santos, erosionando su independencia histórica.

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