La UE convoca una reunión urgente para abordar la crisis de los fertilizantes

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Bruselas empieza a mover ficha ante uno de los problemas que más está asfixiando al campo europeo: el encarecimiento de los fertilizantes. La Comisión Europea ha anunciado que prepara un plan de acción que verá la luz esta primavera y, como primer paso, ha convocado una reunión "urgente" con el sector el próximo 13 de abril.

El aviso lo ha dado este lunes el comisario de Agricultura, Christophe Hansen, tras el encuentro de ministros del ramo, donde la escalada de costes ha monopolizado buena parte de la discusión. No es para menos: los fertilizantes son clave para la producción agraria y su subida impacta directamente en el bolsillo de los agricultores.

Hansen ha puesto cifras al problema: entre 2020 y 2025, los precios han aumentado un 60%. Y lejos de mejorar, la situación se ha complicado aún más por las tensiones geopolíticas, especialmente la guerra en Oriente Medio, que añade presión a unos mercados ya tensionados.

Ante este escenario, Bruselas asegura que trabaja "intensamente" en un paquete de medidas con doble horizonte, a corto y largo plazo. La idea es encontrar un equilibrio: apoyar tanto a los agricultores, golpeados por los costes, como a la industria europea de fertilizantes, que también atraviesa dificultades.

Entre los objetivos que maneja la Comisión está reforzar la producción dentro de la UE, reducir la dependencia del exterior y fomentar un uso más eficiente de estos productos. En cualquier caso, el Ejecutivo de von der Leyen asegura que no renuncia a su Pacto Verde porque quiere seguir impulsando la transición hacia fertilizantes biológicos.

La reunión del 13 de abril servirá para poner sobre la mesa todas las opciones, aunque de ella no saldrán decisiones cerradas. Bruselas busca, sobre todo, escuchar al sector y diseñar una hoja de ruta conjunta. "No hay una solución única", ha advertido Hansen, que insiste en la necesidad de calibrar bien cada medida.

Uno de los puntos más sensibles del debate es el llamado mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), que grava las importaciones para igualar las exigencias medioambientales europeas. Algunos países han sugerido flexibilizarlo en el caso de los fertilizantes, pero la Comisión, por ahora, lo descarta.

Según Hansen, suspender este sistema podría parecer una salida fácil, pero entraña riesgos: aumentaría la dependencia de las importaciones y generaría más incertidumbre en el mercado. Como alternativa, Bruselas plantea estudiar si parte de los ingresos del propio mecanismo puede destinarse a aliviar el golpe a los agricultores.

Soluciones para la pesca

Mientras tanto, la presión no se limita al campo. El sector pesquero también sufre el impacto del encarecimiento de la energía. En este caso, la respuesta llegará por la vía de las ayudas: la presidencia del Consejo ha anunciado que se activarán fondos europeos para compensar la subida del combustible y reforzar los ingresos de los hogares vinculados a esta actividad.

En definitiva, Bruselas reconoce el problema, busca soluciones… pero aún está en fase de diagnóstico. El campo, mientras tanto, sigue esperando respuestas concretas.

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