Primero, la destrucci?n de todos los radares venezolanos en la operaci?n de captura de Nicol?s Maduro. Poco despu?s, miles de ataques coordinados sobre Ir?n. Antes, la invasi?n de Gaza hab?a marcado el principio de un cambio tecnol?gico a la guerra. Si el conflicto de Ucrania pasar? a la historia en la t?ctica militar por el descubrimiento de los drones baratos como arma de guerra, la guerra con Ir?n amaga con hacerlo por el primer gran despliegue de ataques orquestados con inteligencia artificial.
Una nueva era que llega con un intenso debate, que abarca desde el derecho a la ?tica y tambi?n la futura econom?a de los conflictos. El gran canalizador ha sido Dario Amodei, fundador del gigante de la IA Anthropic, que protagoniza un fuerte choque con el Ejecutivo de Donald Trump al negarse a eliminar las salvaguardas que tienen sus modelos de lenguaje para ciertos usos. Concretamente, el uso aut?nomo de armas sin un humano detr?s y el de la vigilancia masiva.
"Anthropic entiende que el Departamento de Guerra, y no las compa??as privadas, toman las decisiones militares. Nunca hemos tenido objeciones a operaciones particulares (...) Sin embargo, en algunos casos, creemos que la IA puede socavar, m?s que defender, los valores democr?ticos", se?alaba en un comunicado el CEO de la compa??a.
El analista geopol?tico senior en Arcano Research y ex oficial de la CIA Bjorn Beam subraya el profundo cambio de paradigma en que vivimos con una tecnolog?a que permite captar la informaci?n miles de sensores y analizarlos en cuesti?n de segundos. Un proceso que antes llevaba horas y dispara la capacidad de decisi?n de los ej?rcitos, y que se une al impacto que ya est? teniendo el uso generalizado de veh?culos aut?nomos.
"En Ucrania, se vio por primera vez el uso de drones buscando diferentes posibles objetivos para atacar con IA", explica el experto, que apunta los dos otros grandes usos de la IA en los nuevos conflictos, como son la recopilaci?n y cruce de datos y su aplicaci?n a la inteligencia para ciberataques. "Hay decisiones que llevan d?as y ahora se toman en minutos", subraya el antiguo miembro del servicio secreto de EEUU.
Precisamente, el hecho de que este tipo de situaciones no tengan un humano detr?s es un asunto central para muchos expertos ?ticos que tampoco se puede desligar de la realidad: las armas aut?nomas est?n ya en el campo de batalla. "Yo creo que la intervenci?n humana tiene que estar presente. No contemplo un campo de batalla desprovisto de seres humanos en el que la inteligencia artificial decida a qui?n atacar, eso tiene unos flecos ?ticos impresionantes", subraya el general de brigada en reserva y profesor de la Universidad de Navarra Salvador S?nchez Tapia.

El CEO de Anthropic da por sentado que hay y habr? armas aut?nomas en el futuro, pero advert?a en su comunicado que la tecnolog?a a?n no estaba preparada para tomar con suficientes certezas decisiones claves, como podr?a ser formar parte de las defensas antia?reas y desviar un misil.
"El propio CEO de Anthropic asegura que hacen falta distintos guardarra?les para la defensa o para un modelo normal, pero tiene que haber algunos. Ahora las decisiones de los jefes de unidad y el Gobierno son tomadas con los datos de estas empresas y, si las empresas cambian, estos cambian. Por eso entiendo tambi?n que el Gobierno quiera cierto control", remarca Beam sobre un conflicto que, de momento, tiene a la empresa de IA en una lista negra para contratar con la Administraci?n.
La Uni?n Europea tampoco es ajena a esta situaci?n y ya trabaja en sus propios escenarios que, necesariamente, pasan por usos de sistemas similares a los estadounidenses. "Los l?mites ?ticos que tiene un modelo para su uso normal no son los mismos que en una ?poca de guerra", explica Idoia Salazar, presidenta del Observatorio del Impacto Social y ?tico de la Inteligencia Artificial, OdiseIA.
La jurista explica que situaciones excepcionales como la pandemia ya han facultado a los gobiernos para tomar medidas excepcionales y los conflictos son una situaci?n m?s donde es "l?gico" que el uso de herramientas tan potentes como los modelos de lenguaje cambie y se aproveche.
Con todo, s? cree que es necesario que ese marco cuente con su propia ?tica y respeto a los derechos y, de hecho, se?ala que la Comisi?n est? ya trabajando en c?mo incorporar una capa de ?tica a los algoritmos de IA que ayudan a la toma de decisiones en sus ej?rcitos y a otros elementos como los veh?culos aut?nomos, claves en el devenir de los nuevos campos de batalla.
LOS NUEVOS REYES DEL NEGOCIO
Este nuevo paradigma tiene como claros ganadores a las empresas tecnol?gicas, tanto algunas m?s asentadas como Microsoft o Google, que tambi?n proveen de numerosas capacidades al Estado, como otras de sectores adyacentes, desde el mundo de los sat?lites hasta startups que se han hecho gigantes gracias, en gran parte, a los contratos militares, como Anduril y Palantir. Esta ?ltima se ha forjado su nombre entre exc?ntricas declaraciones de su CEO y un halo de secretismo en torno a sus tecnolog?as de an?lisis de datos hasta valer en bolsa 370.000 millones de d?lares, 244 veces sus beneficios. Precisamente, el uso de la tecnolog?a de Palantir combinada con grandes modelos de lenguaje ha sido la base de la toma de decisiones de objetivos de Estados Unidos en sus ?ltimas operaciones.
La estructura donde se agrupan estas tecnolog?as punteras es el proyecto Maven, una especie de puesto de mando que combina informaci?n recogida del campo de batalla por sensores, c?maras de drones, recopilaciones de otras c?maras con ataques inform?ticos, redes sociales o im?genes satelitales para que los militares tengan un mejor entendimiento de la situaci?n.
Anduril, por su parte, comenz? con el desarrollo de drones aut?nomos, pero ha ido virando tambi?n a otras tecnolog?as de tomas de decisiones y, ?ltimamente, hacia otros grandes proyectos como el soldado conectado, un plan para dotar a los militares estadounidenses de gafas de realidad extendida que aumenten sus capacidades.
A esto se unen otras decenas de actores, desde empresas de sat?lites que proveen im?genes casi en tiempo real a los militares hasta numerosos fabricantes de nuevos drones y veh?culos aut?nomos, grupos de ciberseguridad y ciberdefensa; dotando de unas capacidades extensas en todos los bandos, ya que expertos como Beam destacan el desarrollo iran? en el ?rea cibern?tica, as? como la de otros pa?ses como Corea del Norte.
"Tambi?n est? la parte de la sofistificaci?n de la defensa cibern?tica, como es el caso de Ir?n que en sus ataques utiliza IA para buscar, sacar y estructurar datos de distintos pa?ses y gobiernos. Hasta febrero, estaban dentro de un banco de Estados Unidos. Google ha denunciado tambi?n que Gemini AI fue objetivo de phising de IA por parte de Ir?n", apunta el exoficial de la CIA, que tambi?n subraya que esa "sofistificaci?n" llega al punto de usar agentes de IA de forma constante para hacer ataques continuos.
?UNA GUERRA M?S BARATA?
Entre los beneficios que se esgrimen acerca de esta transformaci?n al mundo militar hay dos que destacan: una minimizaci?n de las v?ctimas mortales y un menor coste econ?mico. El ejemplo paradigm?tico de las l?gicas econ?micas de la nueva guerra es el derribo de los drones Shahed iran?es, que cuestan unos 25.000 d?lares, con interceptores Patriot que lanzan misiles de un coste millonario, sin embargo el cambio es m?s profundo y las cuentas no son tan sencillas.
En ese sentido, el influyente think tank Rand apunta a que la IA traer? un giro significativo en lo econ?mico: se pasar? de primar la calidad a apostar por la cantidad. Es decir, de un paradigma de programas diezmilmillonarios s?percomplejos y prodigios t?cnicos, a un nuevo escenario de guerra donde prime poner muchos elementos m?s baratos y f?cilmente reemplazables, como los drones o tambi?n se?uelos para distraer a la IA e impedir que tome decisiones, por ejemplo.

Todo pasos hacia un escenario cada vez m?s copado por veh?culos o elementos aut?nomos como robots cada vez m?s presentes, se?ala por su parte S?nchez Tapia. El profesor de la Universidad de Navarra remarca que los humanos seguir?n siempre teniendo "ciertas decisiones", pero la tendencia avanza hacia "enjambres programados" con misiones predefinidas y los humanos como ?ltimos decisores.
Un camino que, advierte, Europa est? recorriendo m?s lento. "Estamos un poco por detr?s de China, Israel y Estados Unidos", subraya, y hace un llamamiento a la Uni?n. "Para que nuestra industria de la defensa y la inteligencia artificial tenga autonom?a tiene que ser competitiva y desde mi punto de vista no lo es. No solo el sector en s?, sino el entorno de legislaci?n. La normativa que tiene que favorecer estas industrias. Si est?n lastradas respecto a otras zonas sin limitaci?n, a la postre la gente buscar? proveedores fuera del continente, que es lo que se busca evitar", reflexiona.
Sin embargo, las cuentas de la futura factura de esta nueva guerra no est?n tan claras. Un informe del Brennan Center for Justice de la Universidad de Nueva York calcula que el Gobierno estadounidense ya ha comprometido m?s de 75.000 millones de d?lares (64.689 millones de euros al cambio) a su intento de conseguir mejores armas aut?nomas. Entre las partidas, destaca un proyecto fallido de m?s de 20.000 millones para que Microsoft desarrollara las gafas del soldado conectado, que es el que ahora gestiona Anduril.
En su propio estudio, Rand advierte tambi?n de las masivas implicaciones que esta nueva guerra tiene en la log?stica de un ej?rcito invasor. Por un lado, est? la necesidad de transportar los hipot?ticos robots, drones y otros elementos hasta el combate. Un desaf?o que implica construir nuevas l?gicas, ya que muchos drones, a diferencia de los aviones, son elementos que solo tienen un uso y se autodestruyen por lo que es necesario llevar reemplazos.
Parte de estos ahorros podr?an capitalizarse en un ahorro de personal, al haber menos soldados sobre el terreno, se?ala el an?lisis de Rand, que apunta tambi?n a que la IA tiene potencial de ayudar a los ej?rcitos a compensar la falta de mano de obra en sus ?reas de ciberseguridad y generar c?digo con menos vulnerabilidades que puedan aprovechar los atacantes rivales.
Tambi?n hay otra vertiente econ?mica transversal a toda esta transformaci?n. Se necesita computaci?n y almacenamiento para que todo funcione. Los investigadores del Brennan Center, Amos Toh y Emile Ayoub, rastrearon los contratos del Pent?gono y otras ramas del ej?rcito: tiene compromisos por m?s de 9.000 millones de d?lares (7.766 millones de euros) en capacidad en la nube con Amazon Web Services, Google, Microsoft y Oracle. Otro ejemplo ser?a el fara?nico proyecto antimisiles de Trump, la c?pula dorada, que costar?a otros 25.000 millones de desarrollo m?s luego una operaci?n con elevados costes energ?ticos y de personal.
Esta apuesta tambi?n plantea otra vertiente, la conversi?n de los centros de datos en emplazamientos estrat?gicos, algo que ya se ha visto con los ataques de Ir?n a centros en Emiratos. "Ir?n ya ha puesto en su lista de objetivos a Amazon, Microsoft, Google o Nvidia...", apunta el experto en geopol?tica de Arcano Research, que se?ala que otro elemento clave son los cables submarinos. "El 90% de nuestras comunicaciones van por estos cables (...) Rusia dobla cada a?o sus ataques a infraestructuras en Europa: cables, centros de radar, hospitales, energ?a, cada ataque es parte de una guerra de desestabilizaci?n", retrata la situaci?n Beam, quien se?ala que vamos a un escenario de mayor impacto de este tipo de ataques en campos como el uso de IA para multiplicar desinformaci?n en redes.
Una situaci?n amplificada por la falta de moderaci?n en estas plataformas y la posibilidad de crear im?genes cada vez m?s realistas con la inteligencia artificial, que pinta un escenario que deja pocas dudas sobre el potencial de la IA como arma en plena escalada de la incertidumbre global.

Hace 3 días
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