La líder del mayor partido de Taiwán visitará China a invitación de Xi Jinping

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La dramática situación en el golfo Pérsico está acelerando el deshielo entre la República Popular de China y la oposición taiwanesa, mayoritaria en el Yuan Legislativo. Cheng Li Wun, la nueva presidenta del  Kuomintang (KMT), ha aceptado una invitación del presidente chino, Xi Jinping, y del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh). Por primera vez en una década, el liderazgo del partido nacionalista, perdedor de la guerra civil china, visitará la China continental. El viaje se realizará del 7 al 12 de abril, un mes antes de la reunión prevista en Pekín entre Xi y su homólogo de EE.UU., Donald Trump.

Cheng, quien tomó las riendas de la formación opositora en noviembre del año pasado, expresó su deseo de que ambas partes trabajen conjuntamente para “promover el desarrollo pacífico de las relaciones a través del Estrecho, fortalecer los intercambios y la cooperación, contribuir a la paz en el estrecho de Taiwán y mejorar el bienestar de la población”, informó la agencia Xinhua.

El viaje ha sido confirmado esta mañana por la propia Cheng ante la prensa en Taipéi. Su anuncio coincide con una visita de signo contrario. A saber, la de un grupo de senadores de EE.UU. en apoyo del impopular presidente soberanista de Taiwán, William Lai, singularmente de su proyecto de aumento del presupuesto militar hasta el 5% del PIB (en su mayor parte, para armamento estadounidense, pese a los considerables retrasos en su entrega). 

Este empeño hasta ahora ha sido bloqueado por la oposición, mayoritaria en el Parlamento, que solo acepta aumentos mucho más discretos. Los senadores estadounidenses fueron recibidos esta madrugada a pie de escalerilla por el autodenominado viceministro taiwanés de Exteriores, Chen Ming Chi. Hoy mismo tienen previsto entrevistarse con el presidente Lai. 

Sin embargo, no llegan en el mejor momento para la imagen de su país. La agresión estadounidense a Irán y el consecuente cierre selectivo del estrecho de Ormuz está cubanizando la isla de Taiwán, cuyas centrales eléctricas dependen del gas procedente de Qatar, más que en ningún otro país. Tanto es así que, con unas reservas de gas estimadas para un máximo de once días, el fantasma de apagones se pasea ya por la isla. Con el agravante de que el actual partido en el poder optó por clausurar todos sus reactores nucleares -el último hace once meses- y reactivarlos llevará años. 

Cheng Li Wun en el Club de Corresponsales de Taipéi, el 23 de marzo

Cheng Li Wun en el Club de Corresponsales de Taipéi, el 23 de marzoI-HWA CHENG / AFP

El itinerario de la líder de la oposición, Cheng Li Wen, la llevará a Pekín, Shanghai y la provincia costera de Jiangsu, cuyo centro es Nanjing. Esta antigua capital china ocupa un lugar destacado en la historia de la nación, por las matanzas y violaciones de cientos de miles de civiles perpetradas por los invasores japoneses en 1937. Aunque el programa no ha sido divulgado en detalle, lo más probable es que la cúpula del Kuomintang rinda homenaje al mausoleo de su fundador y padre de la República de China, Sun Yat Sen, honrado a ambos lados del estrecho. 

Este anuncio llega pocos días después de que el líder de la fuerza aliada del Kuomintang (el Partido Popular de Taiwán) y carismático exalcalde de Taipéi, Ko Wen Je (tercero en la última contienda presidencial) fuera inhabilitado por un tribunal y condenado a diecisiete años de cárcel. Ko promete apelar la sentencia y sus simpatizantes, que la consideran una maniobra política, se concentraron ayer de forma masiva frente a la oficina presidencial, en Taipéi, en forma de desafío. 

Aunque septuagenario, Ko cuenta entre sus partidarios con muchos jóvenes, opuestos a la remilitarización de la sociedad taiwanesa. El primer cambio tras la victoria de Lai Ching Te (también conocido como William Lai) en 2024, con un 40% de los votos, fue la extensión del servicio militar obligatorio hasta un año (antes duraba cuatro meses). Luego, el intento fallido, pero sistemático, de inhabilitar en referéndum a la mayoría de diputados de la oposición, también le ha pasado factura, como lo han hecho los aranceles de Trump. 

A mediados del año pasado, la popularidad de William Lai había caído hasta el 28%. Con la actual crisis de suministro energético e inflación, posiblemente está aún más baja. China nunca elige su momento en vano. Aunque en un significativo cambio semántico, Lai -tildado de “independentista” por Pekín- últimamente vuelve a referirse a la República Popular como “China continental”, en lugar de “China” a secas. 

El nombre oficial de Taiwán, de hecho, es República de China, su línea aérea de bandera se llama China Airlines y su diario de mayor prestigio es Zhongguo Shibao (China Times). Más allá de la guerra de nombres, la atención ahora mismo está puesta en la escalada en el golfo Pérsico. La oposición, que lleva tres años clamando que Taiwán debería evitar a toda costa “convertirse en el próximo Taiwán” ha encontrado un nuevo banderín de enganche contra la confrontación. 

Sobre todo porque la protección militar que puede brindar EE.UU., a diez mil kilómetros de sus costas, podría estar quedando en entredicho. Aunque las limitaciones de una gran armada para asaltar una costa bien defendida también están siendo estudiadas. El bloqueo energético, en Taiwán como en Cuba, se dibuja como el arma definitiva, en una Edad Media de nuevo cuño. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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