La inflación vuelve a despertarse en Europa. La tasa ascendió en marzo al 2,5% tras sufrir un incremento de seis décimas en un solo mes. Era desde el 2022, con el estallido de la guerra de Ucrania, que no se vivía un incremento similar.
La guerra en Oriente Medio es la gran responsable de este movimiento. Hay que considerar que el petróleo en el mes de marzo se apreció casi un 55%. Estamos ante la mayor revalorización mensual de su historia.
El mercado ya descuenta hasta tres incrementos de tipos de interés del BCE a lo largo de este año
Es verdad que la cifra en sí misma aún no es elevada, aunque es la más alta desde enero de 2025. Es verdad que la cifra en sí misma aún no es elevada, aunque es lainflación más alta en la eurozona desde enero de 2025.
La guerra en Oriente Medio es la responsable de este movimiento alcista. Hay que considerar que el petróleo en el mes de marzo se apreció casi un 55%: se trata de la mayor revalorización mensual de su historia. De hecho, la componente relativa de los precios de la energía se apreció hasta un 4,9%.
El diésel y la gasolina aumentaron a tasas de dos dígitos en muchos países europeos. Las medidas de apoyo fiscal con la rebaja del IVA como en España han frenado la subida pero no han devuelto los precios a niveles pre-crisis
Este repunte pondrá en alerta al Banco Central Europeo (BCE). “La temporada de viajes está a punto de comenzar. Es probable que algunos destinos sean evitados, lo que podría provocar un aumento de los precios de los billetes de avión y de los paquetes vacacionales en toda la eurozona. En un contexto de aumento de costes, las empresas también podrían trasladar subidas de precios más rápidas”, alertaba en una nota del martes Ulrike Kastens, economista de DWS. “Cuanto más tiempo continúe la guerra en Oriente Medio y cuanto más tiempo el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, mayor será el riesgo de repercusiones secundarias”, agrega.
La idea es evitar que se repita lo ocurrido en 2022, cuando la institución que preside Christine Lagarde tardó en intervenir. El objetivo del BCE es evitar que esta primera ola de inflación pudiera reavivar comportamientos que condujeran a una fijación de precios y salarios más elevados.
Con estos niveles de inflación, la actual política monetaria del BCE es expansiva, ya que los tipos de depósitos ahora están en el 2%. Por ello, los inversores anticipan ahora entre dos y tres subidas antes de fin de año, lo que situaría el precio del dinero en el 2,75% en diciembre. Esto tendría, consecuencias sobre el encarecimiento de las hipotecas (con el Euribor que ya roza el 3%).
En un informe elaborado este martes por los economistas de Natixis IM Solutions, se hace un paralelismo con lo que se vivió en 2022. La mayor diferencia es que, sin la dependencia de Rusia, esta vez solo el 4% del petróleo del estrecho de Ormuz se envía a Europa y apenas el 8% del gas de Europa procede de Qatar. El repunte de precios en 2022 se debió a una estimulación de la demanda provocada por políticas fiscales expansionistas tras la covid y a varias perturbaciones de la oferta con los cuellos de botella de las mercancías.
Esta vez la inflación no procede de la “demanda reprimida” como en aquel entonces, con lo que el BCE deberá actuar para frenar las expectativas y los efectos de segunda ronda, a costa de reprimir la actividad económica. El estudio de Natixis recuerda que un banco central “carece de las herramientas necesarias” para mitigar las presiones cuando estas se derivan de un shock de oferta, como es el caso. “Pero el BCE podría sacrificar el crecimiento real en aras de la estabilidad de precios”. Vamos, que está entre la espada y la pared.

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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