La gira poco real de Enrique y Meghan, entre la solidaridad y el negocio

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El príncipe Enrique y Meghan Markle han finiquitado este viernes su visita de cuatro días a Australia, una gira de carácter no oficial y financiada con fondos privados que ha generado malestar en el Reino Unido por tener un enfoque entre lo público y lo lucrativo, además de los equívocos que pueda generar que Enrique sea hijo del jefe de Estado australiano.

La agenda de los duques de Sussex ha incluido encuentros con supervivientes del atentado de Bondi Beach de diciembre del 2025, en el que murieron 15 personas, así como reuniones con equipos de salvamento marítimo y representantes de la comunidad judía en Sídney. Durante esos actos orientados al bienestar social también han visitado hospitales, organizaciones juveniles, comunidades aborígenes y otros colectivos vulnerables, manteniendo un enfoque centrado en la salud mental, los veteranos de guerra y el apoyo social y comunitario.

Meghan Markle y el príncipe Enrique este viernes en el cierre de su viaje a Australia. 

Meghan Markle y el príncipe Enrique este viernes en el cierre de su viaje a Australia. Jonathan Brady / Reuters

Meghan Markle posó junto a asistentes a un acto privado previo pago de 500 dólares por fotografía

Era de imaginar que el príncipe Enrique y Meghan Markle intercambiarían apretones de manos a cambio de millones en inversión para los proyectos que eligieran tras su marcha del Reino Unido, pero este viernes Markle ha ido un paso más allá en Sydney. En uno de los actos de su gira australiana, tras cuatro días entre Melbourne y Sydney, la nuera de Carlos III ha estado cerca de dos horas posando para fotografías con asistentes previo pago de 500 dólares por la “experiencia VIP”, según asegura la prensa británica. 

La gala, apodada “Megstock” por su invitada de honor, se trataba de una lucrativa cena presentada como un “fin de semana de chicas” en Sydney. De sus declaraciones en esta cita ha trascendido que se quejó de su vida “muy dura” y de haber “soportado” ataques constantes durante una década.

Meghan Markle y el príncipe Enrique este viernes durante un paseo por los alrededores de la Ópera de Sydney. 

Meghan Markle y el príncipe Enrique este viernes durante un paseo por los alrededores de la Ópera de Sydney. SAEED KHAN / AFP

Por su parte, Enrique presidió la Cumbre InterEdge en Melbourne sobre “liderazgo, seguridad psicosocial y conexión humana en el lugar de trabajo”, un acto en el que se cobró un ticket superior a los 1.000 dólares por asistente, pero la agencia de noticias Press Association informó que el hijo de Carlos III no recibió ninguna retribución económica por su discurso, al contrario que Markle en su acto.

Durante este viernes, los duques de Sussex han vuelto a navegar por el puerto de Sydney, junto a la famosa ópera de la ciudad, como ya habían hecho en el 2018, en un acto público para promocionar los Invictus Games. Estos juegos adaptados internacionales creados por el príncipe Enrique en el 2014 se han convertido en el gran proyecto que apoya este hijo de Carlos III tras renunciar a sus deberes oficiales como miembro de la familia real británica.

Meghan Markle sirve el almuerzo a una residente durante una visita a McAuley Community Services for Women, un refugio para mujeres sin hogar y víctimas de violencia doméstica en Footscray. 

Meghan Markle sirve el almuerzo a una residente durante una visita a McAuley Community Services for Women, un refugio para mujeres sin hogar y víctimas de violencia doméstica en Footscray. Jonathan Brady / Ap-LaPresse

Entre los australianos la recepción a los duques de Sussex ha sido desigual. Mientras su visita ha dejado estampas muy parecidas a otras visitas reales en apoyo popular, también se han cuestionado los costes de seguridad de la pareja financiados con recursos públicos. En concreto, el grupo activista australiano Beyond Australia recogía firmas para oponerse a la financiación pública y al apoyo oficial de esta visita privada.

Enrique y Meghan ya habían visitado Australia en el 2018, esa vez de manera oficial bajo el paraguas de la familia real británica. Los duques anunciaron durante ese tour el embarazo de su primer hijo, el príncipe Archie. En esa visita—que también incluyó Fiyi, Tonga y Nueva Zelanda—, la pareja contó con escolta oficial en todos sus desplazamientos y se alojó en residencias diplomáticas. Tras la renuncia en el 2020, la pareja ha viajado ya a Nigeria, Colombia y Jordania en este tipo de viaje entre lo público y lo comercial, más otros destinos por actos de los Invictus.

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