El sector del cava pierde un jugador de peso que, además, se va para fortalecer el equipo de la competencia. La bodega Juvé&Camps ha oficializado su baja de la Denominación de Origen Cava y su incorporación a Corpinnat, la agrupación de productores de espumosos que, críticos con los protocolos que impone el Consejo Regulador del Cava, impulsan un sello colectivo alternativo para comercializar sus botellas. Juvé&Camps, con más de cien años de historia vinculada a la familia Juvé, tiene hoy un 76% de las acciones en manos de Scranton, la sociedad inversora de Grífols. La empresa manifiesta que da un paso “coherente” con su proyecto y visión de futuro para los vinos espumosos. “Cada nueva incorporación avala que el nuestro es el camino a seguir, somos un agente transformador del sector”, subraya Pere Llopart, presidente de Corpinnat. La marcha de Juvé&Camps sorprende a la D.O. Cava en una fase de pinchazo de las ventas, un 13% menos de botellas y una caída del 10% de la facturación el último año, y en medio de un proceso para decidir su liderazgo, una vez que el actual presidente del Consejo Regulador, Javier Pagés, ha anunciado que renuncia.
Pagés no dejará su puesto de máximo responsable de la denominación de origen hasta junio, pero ha evitado hacer valoraciones sobre qué implica para la marca Cava la fuga de Juvé&Camps. El empresario se puso al frente del máximo organismo regulador del cava en 2018, tras haber sido director general de Codorníu, y en junio de 2022 al ser reelegido al frente del Consejo Regulador anunció que dedicaría su segundo mandato a frenar deserciones o movimientos díscolos: “La unidad es fundamental en unos momentos tan decisivos para el futuro del sector, con ella el sector puede conseguir todos los retos que nos hemos propuesto”, dijo. En la práctica, el sector se ha desmigado y se enfrenta a una crisis reputacional en coincidencia con un descenso de las ventas.
“El dinamismo, con incorporaciones y salidas, forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa. En este contexto, la D.O. Cava reafirma su vocación integradora y su compromiso con el trabajo colectivo”, se ha limitado a valorar el Consejo Regulador, tras conocer la salida de Juvé&Camps. La D.O. Cava defiende que su potencia es incuestionable, con 300 bodegas adheridas y unas ventas globales de 2.050 millones en 2025 (representa una caída interanual del 10%) que le aseguran “presencia en más de 130 países”. Sin embargo, en la presentación de resultados que hizo el propio Javier Pagés hace dos semanas en Barcelona, se advirtió que el descenso de las ventas en los mercados internacionales en 2025 fue más acusado, un 18,68% menos, que en el mercado interior (-2,48%), y se constataron dinámicas negativas en destinos identificados como cruciales para el cava. Bélgica se mantuvo como el principal punto exportador, pero se contraen las ventas un 13,5%; en Estados Unidos la caída fue del 18,4%, y en Reino Unido del 12%.
Por volumen, la dimensión del cava sigue siendo incomparable en el mercado de los espumosos, pero Corpinnat se reivindica como una asociación de productores más focalizados en la calidad que en la cantidad. En ese gancho, según defienden sus impulsores, radica el poder para seducir a cada vez más bodegas. El precio medio de venta de una botella de cava es de 11 euros, la media de las que van con la etiqueta Corpinnat es de 20 euros.
A la espera del empuje que pueda procurar Juvé&Camps, las ventas de Corpinnat apenas superan los 3 millones de botellas y la facturación es de 34 millones de euros, muy lejos de los números del cava. Pero Corpinnat nació en 2018 con seis socios y, ocho años después, ha engrosado la plantilla hasta las 23 marcas. Por prestigio, historia y dimensión, el de Juvé&Camps es un fichaje llamado a marcar un punto de inflexión y que, según aseguran desde la agrupación, tendrá un efecto arrastre porque “abre las puertas a bodegas que lo estaban valorando y no se terminaban de atrever a dar el paso”. Por lo pronto, antes de que se termine el año, se prevé la suma de por lo menos otras tres bodegas que ya han anunciado su intención de abandonar la D.O. Cava. “Son bodegas que están en fase de auditoría”, revela Pere Llopart.

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