La fiesta de moros y cristianos de Cuenca, bajo la lupa de Igualdad: “La mujer también es tradición”

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“La mujer también es tradición”. Esta frase, pronunciada de forma rotunda por María Motos, arquitecta de 33 años, es el lema del movimiento que aglutina a un grupo de vecinas de la localidad conquense de Valera de Abajo (1.528 habitantes), que pide acabar con el veto que les impide participar “plenamente” en las fiestas de Moros y Cristianos que este pueblo celebra cada mes de enero. “Crecer en la tradición es adaptarse a los nuevos tiempos”, dice Motos, integrante del colectivo Moras y Cristianas de Valera, que ha reactivado su lucha tras el portazo de la Semana Santa de Sagunto (Valencia) a que las mujeres puedan desfilar, como hacen los hombres, en sus procesiones. Una exclusión que ha llevado al Ministerio de Industria y Turismo a iniciar el procedimiento para revocar la declaración de Interés Turístico Nacional a esta festividad, que como la fiesta de Valera de Abajo, cuenta con cinco siglos de veto machista.

Motos y sus compañeras están cansadas de tener un papel secundario en las fiestas, relegadas a tareas de apoyo. Quieren participar junto a los hombres en las filas, desfilar como “soldados” y optar a cargos en su estructura organizativa. “Ahora mismo no podemos participar en ningún tipo de acto, solo como meras espectadoras, cocinando o preparando los trajes a los hombres”, denuncian. La disolución de la Asociación Hermandad Dulce Nombre de Jesús, que opera de forma oficiosa las fiestas, les ha dejado sin un interlocutor claro. La falta de comunicación con los “generales”, la figura al mando de las dos compañías de moros y cristianos —que también han rehusado hacer declaraciones a este periódico—, es, aseguran, otro de los obstáculos que se encuentran para poder abordar siquiera esta posibilidad. “La primera barrera y única ha sido la comunicación. Nunca hemos tenido la aceptación”, afirman, pese a intentarlo por todo tipo de vías.

El tema levanta espinas en Valera, bastión del sector carpintero en la provincia, y son pocos los que se atreven a denunciar en público el sesgo machista de sus fiestas. Se habla en los corrillos y en casa, pero la lucha de estas mujeres está obligando a muchos a retratarse. El alcalde de Las Valeras, Daniel Pérez Osma (PP), lo ha hecho este año para posicionarse al lado de sus vecinas. “La fiesta tiene que ser lo más inclusiva posible”, asegura a Europa Press el regidor, soldado también en una de las compañías y uno de los fundadores de la extinta Hermandad Dulce Nombre de Jesús. El alcalde pide a las hermandades dialogar con este colectivo de mujeres para acabar con esta discriminación. “Es una tradición de 500 años y tienen que ser ambas partes las que se sienten, porque siempre hay formas de poder solucionarlo”. El regidor pone el ejemplo de Las Turbas de Cuenca, con una participación activa de las mujeres tras años de veto.

El Ayuntamiento, afirma Pérez Osma, poco más puede hacer, salvo restringir el grifo económico que sostiene la fiesta. “Lo que sí que hemos hecho es no dar subvención a esta asociación y así seguirá hasta que, al menos, se sienten a hablar”, insiste remitiéndose a sus últimas declaraciones. El Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, ya ha puesto el veto bajo su radar. El organismo remitió un oficio el pasado 20 de marzo al Ayuntamiento de Las Valeras y a la Hermandad Dulce Nombre de Jesús tras las quejas recibidas por este colectivo de mujeres. El escrito recuerda que la Ley de Igualdad de 2007 establece “la obligación de garantizar la igualdad en el acceso y la participación en entidades abiertas al público”, e insta a ambas partes a “tomar las medidas pertinentes en el ámbito de sus funciones en aras de respetar y promover el acceso en condiciones de igualdad para mujeres y hombres”.

“Contraria al ordenamiento jurídico”

Los estatutos de la Asociación Hermandad Dulce Nombre de Jesús no recogen ningún tipo de veto por razón de sexo y solo hablan de velar por esta festividad “conforme marcan los cánones históricos de esta tradición”. “Aunque las asociaciones tienen libertad para organizarse, esa libertad no puede ampararse y ser contraria al ordenamiento jurídico, que establece el principio de igualdad y no discriminación”, señala a EL PAÍS Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres. También la Consejería de Igualdad de Castilla-La Mancha está manteniendo conversaciones con este colectivo de mujeres, según fuentes consultadas por este periódico. “Se comprobará si la asociación que organiza esta fiesta está disuelta y se instará al Ayuntamiento a posibilitar que cualquier persona que quiera participar, sea hombre o mujer, pueda hacerlo”, señalan desde el Ejecutivo socialista de Emiliano García-Page.

La Junta de Castilla-La Mancha no baraja, por el momento, retirar la declaración de Interés Turístico Regional —que otorgan las comunidades autónomas— a esta festividad, como sí hará el Ministerio de Industria y Turismo con la Semana Santa de Sagunto, al estar catalogada de Interés Turístico Nacional. “Es algo que ahora está generando mucha polémica, pero cuando se produzca se va a llevar con la mayor tranquilidad posible y todo el mundo se va a acostumbrar”, defiende el alcalde de Valera, que no cree que la fiesta de Moros y Cristianos de su pueblo pierda el título que da lustre a su fiesta y que el Ejecutivo autonómico le otorgó hace apenas tres años. El colectivo Moras y Cristianas de Valera, que reconoce tener más apoyo a su causa fuera del pueblo que dentro, seguirá con su lucha, como las mujeres de Sagunto. “Defender unos derechos que son fundamentales cuando no todo el mundo cree en ellos es muy difícil”, concluye Motos.

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