Katz asegura que las aldeas libanesas fronterizas “serán demolidas” siguiendo el modelo de Gaza

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El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha anunciado una reconfiguración drástica del sur del Líbano que contempla la ocupación militar indefinida del territorio hasta el río Litani. La estrategia de Tel Aviv busca establecer una “zona de seguridad” de unos treinta kilómetros de profundidad para neutralizar la amenaza de los misiles antitanque de Hezbolá y las incursiones terrestres. El ministro ha asegurado que la ocupación de la zona contará con la demolición de “todas las casas de las aldeas fronterizas” para “eliminar de una vez por todas las amenazas a lo largo de la frontera que pesan sobre los habitantes del norte”, en una referencia explícita al modelo de devastación aplicado en la Franja de Gaza tras el inicio de la guerra en octubre de 2023.

Esta medida supone un cambio de paradigma en el conflicto, consolidando una línea defensiva que impedirá el retorno de más de 600.000 libaneses evacuados hacia el norte mientras no se garantice la protección total de las comunidades israelíes de la Galilea. El plan busca erradicar de forma permanente cualquier capacidad operativa enemiga en la linde, aplicando una política de tierra quemada que organizaciones internacionales como Human Rights Watch ya califican como desplazamiento forzado y potenciales crímenes de guerra. La ONG ha advertido que utilizar la negativa del retorno de civiles como herramienta de negociación vulnera flagrantemente el derecho internacional humanitario.

El actual escenario bélico es el resultado de la escalada regional desatada el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó una ofensiva masiva en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, ocurrido al inicio del conflicto. Desde entonces, el intercambio de fuego ha dejado un rastro de destrucción en el denominado “país de los cedros”, con un balance superior a los 1.200 fallecidos y 3.600 heridos, según datos del Ministerio de Salud libanés. La intensidad de los bombardeos ha transformado la geografía fronteriza, mientras la diplomacia internacional parece incapaz de frenar el avance de las tropas terrestres hacia el interior del territorio libanés.

Por su parte, las fuerzas israelíes aseguran haber neutralizado a unos 850 efectivos del grupo islamista en una campaña de bombardeos y operaciones selectivas que no muestra signos de remitir. Mientras el portavoz militar informa del lanzamiento de miles de proyectiles y drones desde el Líbano contra territorio israelí, la determinación de Israel de instalarse permanentemente al sur del Litani sitúa a la región ante una crisis geopolítica de dimensiones imprevisibles. El futuro de la estabilidad en Oriente Próximo depende ahora de la consolidación de esta nueva zona de exclusión, que amenaza con convertir el sur del Líbano en un área de conflicto latente y despoblada de forma permanente.

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