Israel dispara el presupuesto de defensa y premia a las comunidades ultraortodoxas

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Redacción La Vanguardia

Barcelona

30/03/2026 12:13 Actualizado a 30/03/2026 12:45

Bajo el estruendo de las sirenas antiaéreas por la amenaza de misiles iraníes y en una sesión que se prolongó hasta la madrugada, la Knéset (el Parlamento israelí) ha aprobado el mayor presupuesto de su historia. Con esta maniobra, el primer ministro Benjamín Netanyahu logra esquivar el abismo de unas elecciones anticipadas. La cifra total asciende a 270.000 millones de dólares (más de 230.000 millones de euros), una suma récord en la que el Ministerio de Defensa y los sectores ultraortodoxos han resultado ser los grandes favorecidos.

El presupuesto salió adelante con 62 votos a favor frente a 55 en contra, gracias al apoyo decisivo de los partidos ultraortodoxos. El líder de la oposición, Yair Lapid, no tardó en reaccionar, calificando el acuerdo como “el mayor robo en la historia del Estado” en un momento en que el país tiene que asumir costes asfixiantes por los frentes abiertos en Irán y el Líbano, sumados a más de dos años de conflicto en Gaza.

Las comunidades ultraortodoxas se niegan a participar en la guerra

Los jaredíes (ultraortodoxos) recibirán una financiación adicional de más de 250 millones de dólares para sus centros educativos. Esta concesión llega en un momento de máxima tensión ciudadana: el malestar hacia esta comunidad ha crecido debido a su negativa a permitir que sus jóvenes sirvan en el ejército. Mientras las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se encuentran al límite de su capacidad y con una necesidad desesperada de nuevos reclutas, el privilegio de la exención militar para los ultraortodoxos se ha convertido en una brecha política.

Con la luz verde a las cuentas públicas, Netanyahu asegura su mandato, al menos sobre el papel, hasta octubre, alejando el fantasma de las urnas. Aunque los gobiernos israelíes rara vez completan sus legislaturas, el actual primer ministro parece decidido a conseguirlo. La popularidad de Neetanyahu ha caído desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, la guerra contra Irán ha mejorado su posición y ha vuelto a generar expectativas de una victoria electoral.

El Ministerio de Defensa se beneficia mientras los demás quedan perjudicados

La guerra ha forzado un aumento del 20% en la financiación de Defensa, lo que ha obligado a aplicar un recorte del 3% en todos los demás ministerios. El ministro de Finanzas, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, defendió las cuentas asegurando que este “presupuesto de guerra” permitiría a Israel mejorar drásticamente su posición geopolítica y, en sus propias palabras, “desmantelar y reconstruir Oriente Medio”.

Desde la oposición, el ex primer ministro y rival electoral de Netanyahu, Naftalí Bennett, arremetió contra el proyecto: “El Gobierno está aprobando el presupuesto más imprudente y antisionista de la historia”. Bennett denunció que se están recortando fondos en educación infantil, salud y transporte, así como en la rehabilitación del Néguev, para mantener los privilegios de los socios ultraortodoxos de la coalición.

La realidad en las calles, sin embargo, es de agotamiento. Aunque las encuestas muestran un apoyo abrumador de los israelíes a la ofensiva militar, ese respaldo no se traduce en intención de voto para la coalición de Netanyahu. Con el disparo diario de misiles desde Irán, la intensificación de los combates contra Hezbolá en el Líbano y la parálisis del flujo de petróleo en el Golfo Pérsico, la sociedad israelí encara estos presupuestos con una mezcla de incertidumbre y hartazgo.

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