La selección de Irak vivió una noche para la historia al haber sellado su regreso a una Copa del Mundo cuatro décadas después de su única participación en México 1986. El conjunto asiático logró el último cupo disponible para el Mundial 2026 tras imponerse por 2-1 a Bolivia en el partido de la repesca intercontinental disputado en Monterrey. Se trata de un hito histórico para un equipo que no había vuelto a pisar la élite del fútbol mundial desde aquella primera y última experiencia.
¿Cómo fue el partido decisivo? El encuentro ante Bolivia estuvo marcado por la tensión propia de una final. Irak entró mejor al partido y logró adelantarse en el marcador en los primeros minutos gracias a un remate de cabeza de Ali Alhamadi tras un córner bien ejecutado por Al Ammari. El gol dio confianza al conjunto asiático, que supo controlar el ritmo del juego durante buena parte de la primera mitad.
Pero Bolivia reaccionó antes del descanso y logró igualar el marcador mediante Paniagua, que aprovechó un balón dentro del área para anotar. Sin embargo, tras el paso por vestuarios, Irak volvió a golpear pronto. Aymen Hussein se convirtió en el héroe del encuentro al marcar el segundo tanto tras un preciso centro desde la banda derecha, un gol que acabaría siendo definitivo.
Resistencia hasta el final
Tras el 2-1, Bolivia se volcó en ataque en busca del empate, especialmente en los minutos finales. El equipo sudamericano apostó por un juego más directo, tratando de aprovechar cualquier error defensivo. Sin embargo, Irak se mostró sólido, con todos sus jugadores implicados en tareas defensivas y cerrando espacios en su área.
Los nueve minutos de prolongación fueron los más intensos del partido, con Bolivia generando sus ocasiones más claras. Aun así, la defensa iraquí resistió con orden y disciplina, asegurando una victoria que quedará grabada en la historia del fútbol del país.
México, escenario simbólico
La clasificación tiene un valor simbólico especial, ya que Irak volverá a disputar un Mundial en el mismo país donde debutó en esta competición en 1986. Aunque en esta ocasión el torneo será compartido entre Estados Unidos, Canadá y México, el vínculo con territorio mexicano añade un componente emocional a este logro.
Recordemos que, en su única participación mundialista, Irak no logró sumar puntos. Perdió ante Paraguay, Bélgica y México en la fase de grupos, lo que supuso una eliminación temprana. Ahora, 40 años después, buscará cambiar esa historia. El regreso al Mundial no será sencillo. Irak ha quedado encuadrado en un grupo de máxima exigencia junto a Francia, Senegal y Noruega. Su debut será ante Noruega, seguido de enfrentamientos ante Francia y Senegal en la fase de grupos.
El reto es mayúsculo, pero la clasificación ya supone un éxito rotundo para una selección que ha sabido sobreponerse a la presión y aprovechar su oportunidad en la repesca. Este logro marca un antes y un después para el fútbol de Irak. La clasificación no solo representa un éxito deportivo, sino también una oportunidad para proyectar una nueva imagen a nivel internacional. Con jugadores comprometidos y un equipo competitivo, los llamados Leones de Mesopotamia afrontan el Mundial 2026 con ilusión y la ambición de hacer historia más allá de la fase de grupos.

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