“Estoy de mal humor”, dijo Pep Guardiola. “Porque en gastos netos en los últimos cinco años somos los séptimos de Inglaterra”. Sonriendo, como quien juega con su audiencia, el entrenador de referencia de Inglaterra lanzó una perdigonada este martes. Apuntó hacia los duelos de su club, hacia la dirección deportiva que no invierte lo que debe en reforzar la plantilla, y metió presión a los seis clubes rivales que a pesar de llevar cinco años echando leña a la caldera siguen sin dominar claramente la escena.
La máquina de vapor que mueve al fútbol inglés, el más rico y disputado del mundo, amenaza con reventar. Podría ocurrir en la Premier, en la Copa o en la Copa de la Liga, cuyas semifinales comenzaron a disputarse este martes en la sala de conferencias de la ciudad deportiva del Manchester City en vísperas de recibir al Newcastle, cuando Guardiola se salió del carril para emprender la guerrilla psicológica. A la pregunta de un periodista, recordándole los “excelentes” fichajes que le había hecho este curso su director deportivo Hugo Viana (Semenyo, Reijnders, Aït Nouri Cherki, Donnarumma, Trafford, Guehi y Nipan por más de 300 millones de euros) el técnico pareció revolverse indignado. “Estoy un poco triste y cabreado”, dijo, “porque en gastos netos en los últimos cinco años somos los séptimos en la Premier. Me gustaría ser el primero. No entiendo por qué el club no gasta más dinero”.
“Ahora”, punzó Guardiola, “los seis que están por delante en gastos deberían ganar la Premier, la Champions y la Copa, porque han gastado más. Esto es un hecho, no es una opinión. No es un juicio subjetivo. Ahora es el turno de los seis equipos que han gastado más en los últimos cinco años. ¡Veremos qué hacen!”.
Subrepticiamente, Guardiola apuntó al Arsenal de Mikel Arteta, junto con el United el club que ocupa el primer puesto del escalafón de los que más han invertido en fichar talento desde 2022, líder de la Premier con 53 puntos, seis más que el City, y finalista de la Copa de la Liga después de ganarle este martes por la noche al Chelsea con un gol agónico en el minuto 98 de un partido que Jamie Redknapp, comentarista de Sky, definió, con gentil amabilidad, como “duro de ver”.
El Chelsea se presentó en el Emirates con un monumental plan de especulación. Frente a la defensa más sólida de Europa, obra del meticuloso Arteta, el equipo que dirige el novicio Liam Rosenior cavó un verdadero pozo de cimentación. Como una malla de hierro, Trevoh Chalobah envolvió toda la estructura de tres centrales, dos laterales, y dos pivotes. Por delante, solo en el mediocampo, Enzo Fernández ofició de administrador universal, y arriba perdidos en territorio adversario, se desgastaron Delap y Joao Pedro, invariablemente destinatarios del balón largo. El pase de 30-50 metros de los centrales a los puntas fue la salida básica prevista y los receptores se vieron en un aprieto. No tuvieron ni una oportunidad, sometidos a Rice, Zubimendi, Saliba y Magalhaes. No hay un cuarteto más pegajoso en el mundo.
El Chelsea necesitaba un gol para igualar la eliminatoria. Traía un 2-3 de Stamford Bridge. Al Arsenal le bastaba con cerrar su portería. Pero como el Chelsea salió a esperar y el Arsenal salió a esperar también, el partido discurrió por un largo proceso de escaramuzas. Durante una hora y media apenas hubo dos tiros a puerta. Uno de Hincapié, otro de Enzo. Ambos desde fuera del área. Los desviaron los porteros, Raya y Kepa.
Equipos opulentos donde los haya, Arsenal y Chelsea hicieron un ostentoso despliegue de racanería en la primera semifinal de la Carabao Cup. Le dieron la razón a Guardiola cuando llama la atención sobre el rendimiento de las inversiones de sus rivales. “¡Datos!”, repetía el catalán en su conferencia, “¡son datos!”. Estaba enfadado el entrenador, tal vez porque le indigne lo poco que se habla de ello en Inglaterra. Desde la temporada 2021-22 los clubes que más dinero han gastado en futbolistas han sido el United (780 millones de gastos netos, resultado del balance entre compras y ventas), seguido Arsenal (770 millones)y Chelsea (755). Muy por debajo se sitúan Tottenham (665), Newcastle (492), Liverpool (488) y City (460). En la relación de euros gastados por título ganado, y, sobre todo, por espectáculo ofrecido, la balanza se inclina decididamente en favor del City. Sobre todo cuando se repara en este Arsenal.
Gol de Havertz a la contra
El Arsenal tuvo una noche relativamente tranquila. Rosenior esperó a cambiar de marcha cuando faltaban 20 minutos para el final. Entonces metió a Palmer, a Estevao y Garnacho, y quitó un central, Jorrel Hato, un tanque, Delap, y un pivote, Santos. Inmediatamente, el Chelsea comenzó a conectar pases por dentro. Enzo se asoció a Estevao y a Palmer y la reacción fue inmediata. Los defensores del Arsenal comenzaron a llegar tarde a balones que antes se llevaban de calle. El público local vivió momentos de angustia. El empate de la eliminatoria fue, por primera vez, una amenaza plausible. Pero con tan poco tiempo para cambiar de onda, y después de haber consumido tanto partido metidos en el pozo de cimentación, a los jugadores del Chelsea la empresa se les volvió exasperante.
El Chelsea se desesperaba por meter un gol y descuidaba su portería por completo en la última acción del partido cuando se produjo el contragolpe. Con toda la defensa volcada en campo abierto Declan Rice recibió en el costado izquierdo y dejó solo a Havertz frente a Raya con tiempo para pensar la definición. El alemán, que había entrado hacía unos minutos, dribló al portero y empujó el balón al gol. Fue el 4-2 global.
El resultado que proyecta al equipo de Mikel Arteta a Wembley. Ahí espera al vencedor de la semifinal City-Newcastle, que se disputa este miércoles con ventaja de 0-2 en la ida para el City.

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