Expulsado del pleno del Congreso un diputado de Vox tras encararse con la presidencia

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La escena resultó insólita: un diputado subido al estrado del Congreso, donde se sitúa la Mesa, para increpar primero a una letrada y luego a la propia presidencia, que en ese momento ocupaba el vicepresidente primero, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. El parlamentario era el miembro de Vox José María Sánchez, ya con un histórico de incidentes en la Cámara. Este martes acabó expulsado del pleno tras desoír hasta tres llamadas al orden sin que cesase en sus airadas protestas.

El incidente ha comenzado durante el debate de una proposición no de ley del PSOE sobre lo que denomina bibliocausto, la destrucción masiva de libros por los franquistas. Cuando intervenía en la tribuna de oradores el diputado de ERC Francesc-Marc Alvaro, abajo en el hemiciclo comenzó una discusión entre Sánchez y otro republicano, Jordi Salvador, sentados en escaños próximos. Según fuentes de ERC, Sánchez comenzó a increpar a Salvador con frases como “vosotros sí que quemasteis 8.000 libros”. Vox asegura que el republicano llamó a su diputado “asesino” y “analfabeto”.

En medio de la trifulca, Sánchez se prodigó en gritos y aspavientos, puesto en pie, y trató sin éxito de pedir la palabra. La presidenta, Francina Armengol, le requirió varias veces para que se sentase y guardase silencio. Ante su insistencia, lo llamó al orden por primera vez.

Sánchez no cejó. Cuando Armengol había dejado la sesión temporalmente y cedido su asiento a Gómez de Celis, el diputado de Vox subió hasta el estrado donde se encuentra la Mesa y se dirigió a una letrada elevando la protesta. Ante el aviso de la presidencia, bajó al hemiciclo. Pero regresó pocos minutos después. Y esta vez se encaminó directamente a la presidencia, donde se encaró con Gómez de Celis. Después de dos infructuosas llamadas al orden, el presidente interino lo expulsó. Sánchez, según fuentes parlamentarias, acudió al despacho de Armengol para proseguir con sus protestas.

El diputado de Vox ya protagonizó un monumental altercado en la pasada legislatura. Fue en septiembre de 2021, cuando, durante un debate sobre el aborto, llamó “bruja” a la diputada socialista Laura Berja. Entonces también fue expulsado, pero su grupo entero se plantó y forzó la suspensión del pleno durante varios minutos. Entonces la trifulca se saldó con una petición de disculpas de Sánchez. Esta vez, el resto de diputados de Vox no secundaron su actitud y permanecieron en el pleno. Los socialistas, por boca de su portavoz de Cultura, Marc Lamuá, denunciaron: “No habíamos visto nunca esto en esta Cámara. Es gravísimo y no se puede repetir”.

Este mismo martes, Sánchez ya había desatado las protestas de la izquierda durante un debate en la Comisión de Justicia previo al pleno. El parlamentario ultra aseguró que solo España y Suecia cuentan con leyes específicas sobre la violencia de género y agregó con sarcasmo: “Será porque les gustan las suecas”. La presidencia también intervino para pedirle contención.

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