Una de las políticas de Estado de la República Islámica desde 1979 ha estado dirigida a facilitar, patrocinar o llevar a cabo directamente acciones terroristas a nivel mundial. Su principal herramienta ha sido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), con su fuerza extraterritorial Qods (IRGC-QF, por sus siglas en inglés) que encabeza el apoyo desestabilizador de la República Islámica a representantes y grupos terroristas, y el MOIS —Ministerio de Inteligencia y Seguridad—, además de grupos subsidiarios (proxies) como Hamás y la Yihad Islámica, pero muy especialmente a través del Hezbolá libanés.
A través de ellos, la teocracia iraní ha patrocinado durante décadas todo tipo de conspiraciones terroristas, secuestros, asesinatos y atentados en más de 20 países en todo el mundo, por lo que puede afirmarse sin lugar a dudas que la desaparición del régimen de los ayatolas es algo que beneficiará al mundo en su conjunto, además de al propio pueblo iraní, que es el que en primer lugar ha sufrido la brutalidad del mismo.
La propia naturaleza del terrorismo hace difícil dar cifras exactas sobre las actividades patrocinadas por Irán o ejecutadas directamente por el IRGC-QF. Atentados y ataques con bombas, secuestros, magnicidios, ciberataques… las actividades terroristas de Irán son múltiples a lo largo de estas décadas y han causado miles de muertos. Sólo en Irak se estima que las acciones vinculadas al régimen iraní provocaron la baja de más de 600 estadounidenses entre 2003 y 2011.
Sin olvidar que el inicio de la actual guerra el pasado 28 de febrero es una continuación de la respuesta de Israel a la masacre de uno de los proxies de Irán, Hamás, cometida el 7 de octubre de 2023, destacamos algunos de los atentados y acciones más sonadas y letales de esta política terrorista de Estado promovida y patrocinada por Irán en todo el mundo a lo largo de casi medio siglo.
Crisis de los rehenes en Teherán
La crisis de los rehenes en Teherán (1979) fue el acto fundacional de la hostilidad actual entre Irán y EEUU. El detonante fue que en octubre de 1979 el presidente Jimmy Carter permitió que el derrocado Sha entrara en EEUU para recibir tratamiento contra el cáncer. Los revolucionarios iraníes, temiendo que EEUU estuviera planeando un contragolpe para reinstaurar al Sha en el poder, planearon el asalto de la Embajada de EEUU Teherán. El 4 de noviembre de 1979 unos 300-500 estudiantes, autodenominados "Estudiantes Seguidores de la Línea del Imán", saltaron los muros de la Embajada y capturaron a 66 personas. Aunque liberaron a mujeres y personas afroamericanas poco después, como forma de propaganda política, 52 diplomáticos y civiles permanecieron retenidos durante 444 días.
Lo que empezó como una protesta estudiantil fue rápidamente avalada por el ayatola Jomeini. Jimmy Carter se embarcó en una misión militar de rescate que terminó en un desastre: una tormenta de arena en el desierto iraní provocó el choque de un helicóptero con un avión de transporte en el que resultaron muertos 8 militares estadounidenses. Irán dispersó a los rehenes por todo el país para impedir nuevas operaciones de rescate y la imagen de EEUU quedó muy dañada.
La última humillación a Carter, que perdió las elecciones contra Reagan en gran parte por su incapacidad para resolver esta crisis, le llegó con la liberación de los rehenes el 20 de enero de 1981, minutos después del discurso de investidura de Reagan como nuevo presidente. La crisis de los rehenes de Teherán es el nacimiento del llamado Eje del Mal, y en la mentalidad estadounidense Irán pasó a convertirse, desde entonces, en una causa enemiga.
Crisis de los rehenes en el Líbano
La crisis de los rehenes en el Líbano, que duró una década (1982-1992), puede considerase entre las acciones más crueles de las llevadas a cabo con el patrocinio de Irán, por el infierno que hicieron vivir a los secuestrados, las torturas cometidas y la duración de las mismas.
Hezbolá, operando bajo el nombre de Yihad Islámica, secuestró a casi 100 ciudadanos extranjeros de 21 nacionalidades, incluyendo 25 estadounidenses, pero también ciudadanos de Francia, Alemania y Reino Unido. Mientras unos eran liberados tras duras negociaciones, otros eran capturados para mantener la presión.
El cautiverio para muchos fue un verdadero infierno de años metidos en sótanos, como Terry Anderson —periodista de Associated Press, el rehén que más tiempo pasó secuestrado: casi 7 años, con los ojos vendados y encadenado— y Terry Waite —enviado especial del arzobispo de Canterbury que fue a negociar la liberación de otros rehenes y terminó secuestrado durante 4 años—. Otros, después de ser cruelmente torturados, fueron finalmente asesinados, como el jefe de estación de la CIA, William Buckley.
Atentado de los cuarteles de Beirut (1983)
Fue un doble atentado suicida con camiones bomba contra los cuarteles de los Marines (EEUU) y el de los paracaidistas franceses, que en plena Guerra Civil Libanesa formaban parte de una Fuerza Multinacional compuesta por tropas de EEUU, Francia, Italia y Reino Unido desplegadas en Beirut para actuar como "fuerzas de paz".
Murieron 241 estadounidenses y 58 franceses. Hasta hoy es el ataque más devastador contra las fuerzas armadas de EEUU en el extranjero y el evento que definió el uso del terrorismo suicida como arma estratégica de Irán. Es considerado el ataque más sangriento contra Occidente previo al ataque a las Torres Gemelas el 11-S. La orden provino directamente del gobierno de Irán y fue el bautismo de fuego de lo que hoy conocemos como Hezbolá, una amalgama de milicias chiítas entrenadas y financiadas por la Guardia Revolucionaria iraní en el valle de la Becá en Líbano, del que es difícil dar una fecha de origen exacta.
Embajada de EEUU en Beirut
En menos de 18 meses se cometieron dos atentados contra la embajada de EEUU en Beirut. En el primero, el 18 de abril de 1983, en repartidor de una camioneta cargada con 900 kg de explosivos se saltó el cordón de seguridad y se empotró contra el vestíbulo de la embajada, provocando la muerte de 63 personas, incluyendo a 17 estadounidenses. en ese momento se celebraba una reunión de la CIA en el edificio y murieron casi todos los analistas de inteligencia de la región, incluido Robert Ames, el principal experto de la agencia en Oriente Medio.
Tras el atentado, la embajada se trasladó al este de Beirut a una zona considerada más segura por ser de mayoría cristiana. Sin embargo, el 20 de septiembre de 1984 se produjo un nuevo atentado, cuando un conductor suicida en una camioneta Chevrolet intentó entrar en el nuevo complejo. Un guardaespaldas británico que trabajaba para el embajador logró disparar al conductor, haciendo que perdiera el control y detonara la bomba antes de entrar al edificio principal. Aún así, murieron 24 personas —2 militares estadounidenses y 22 empleados locales—, pero se evitó una masacre aún mayor.
Los atentados contra los cuarteles y las embajadas tuvieron un gran impacto psicológico sobre EEUU, que es lo que buscaba el régimen de los ayatolas. Desde entonces ni embajadas ni cuarteles fueron lugares seguros para los occidentales.
Secuestro del Vuelo 847 de la TWA (1985)
Terroristas de Hezbolá y de la Yihad Islámica, armados con pistolas y granadas, secuestraron el 14 de junio de 1985 el Boeing 727 de la TWA que volaba de Atenas a Roma, y exigieron la liberación de 766 prisioneros chiíes retenidos por Israel. El avión estuvo 17 días secuestrado, realizó varios vuelos entre Bierut y Argel (donde liberaron a algunos pasajeros a cambio de combustible). Pero la situación se tornó cada vez más violenta mientras los secuestradores identificaron a los pasajeros con pasaporte militar estadounidense o con apellidos que sonaran judíos. El momento más dramático se produjo durante la segunda parada en Beirut cuando los terroristas seleccionaron a Robert Stethem, un Navy Diver (buzo) de la Marina de los EEUU, que tras ser brutalmente golpeado durante horas, le dispararon en la cabeza y arrojaron su cuerpo a la pista del aeropuerto, en una muestra más de la crueldad con la que actúan habitualmente Hezbolá y los proxies de Irán.
Para evitar un posible rescate por parte de fuerzas especiales estadounidenses, los rehenes fueron bajados del avión y dispersados en diferentes prisiones y casas seguras de Hezbolá en suburbios de Beirut, lo que impidió cualquier operación de rescate.
La mediación del presidente de Siria, Hafez al-Assad, permitió que los 39 rehenes estadounidenses fueran liberados y trasladados a Damasco y de allí a Alemania. A cambio, Israel liberó gradualmente a más de 700 prisioneros chiíes, aunque oficialmente sostuvo que esas liberaciones estaban ya pactadas.
Campaña de atentados en París (1985-1986)
Fue una serie de atentados con bombas en centros comerciales y estaciones de tren en Francia que dejaron un saldo de 13 muertos y más de 250 heridos. El objetivo era presionar al gobierno francés para liberar a prisioneros árabes e internacionales. Los ataques fueron reivindicados por un desconocido Comité de Solidaridad con los Presos Políticos Árabes y del Medio Oriente, aunque las investigaciones posteriores revelaron que era una fachada de Hezbolá, con apoyo logístico de Irán.
Los ataques tuvieron objetivos diversos, como las Galerias Lafayette y Printemps (43 heridos); el tren de alta velocidad TGV París-Lyon; Ayuntamiento de París (1 muerto, 18 heridos); el Pub Renault de los Campos Elíseos; o la masacre de la Rue Rennes del 17 de septiembre de 1986 que provocó la muerte de 7 personas y heridas a 55.
La 'fatwa' contra Salman Rushdie (1989)
El 14 de febrero de 1989 el ayatola Ruhollah Jomeini, líder supremo de Irán, emitió un edicto religioso (fatwa) a través de Radio Teherán en el que sentenciaba a muerte a Salman Rushdie y a todos los editores y traductores que conocieran el contenido del libro publicado un año antes, Los Versos Satánicos, considerado blasfemo por muchos musulmanes debido a una secuencia inspirada en una leyenda sobre el profeta Mahoma. Tras la la fatwa de Jomeini, se han llevado a cabo múltiples intentos de asesinato contra el autor y sus traductores en todo el mundo.
La fatwa nunca fue revocaba formalmente y el 12 de agosto de 2022, durante una conferencia en Chautauqua, Nueva York, un joven de 24 años llamado Hadi Matar subió al escenario y apuñaló a Rushdie unas 10 veces. El autor sobrevivió, pero perdió la visión de un ojo y el movimiento de una mano.
Asesinatos de disidentes en Occidente
En este apartado hay que incluir un magnicidio y el atentado del restaurante Mykonos en Berlín.
El primer caso fue el asesinato en París del ex primer ministro Shapur Bajtiar en 1991, último primer ministro bajo el Sha, y a su secretario. El objetivo del atentado fue dejar claro la vulnerabilidad de cualquier disidente al régimen que se hubiese exiliado en Occidente. Una estrategia que tuvo su continuación en el atentado del restaurante Mykonos.
En 1992 tres agentes iraníes mataron a tres líderes de la oposición kurda en el restaurante Mykonos de Berlín. Aquí vuelve a repetirse el patrón del atentado contra Shapur Bajtiar en cuanto al asesinato de disidentes iraníes en Occidente, aunque este fue un atentado público, mientras que el de Bajtiar fue en su residencia de París y con total sigilo —los cuerpos no se encontraron hasta 36 horas después—.
Un tribunal alemán dictaminó que el ataque en el restaurante Mykonos fue ordenado por los niveles más altos del gobierno iraní, señalando directamente al líder supremo, Alí Jamenei y al entonces presidente, Hashemi Rafsanyani. Es decir, el tribunal estaba calificando de "terrorista" al Gobierno de Irán, lo que provocó que casi todos los países de la Unión Europea retiraran simultáneamente a sus embajadores de Teherán.
Atentados en Argentina
Atentado en la embajada de Israel en Argentina (1992) ejecutado por miembros de Hezbolá con el apoyo logístico de Irán. La voladura de la embajada provocó 29 muertos e hirió a 252.
Atentado contra la AMIA —Asociación Mutual Israelita Argentina— (1994) en Buenos Aires, ejecutado por Hezbolá con el apoyo logístico de Irán. El atentado provocó 95 muertos y 200 heridos. La justicia argentina ha acusado formalmente a altos mandos iraníes de planificar el atentado, igual que el de dos años antes. En 2015 el fiscal Nisman, que posteriormente apareció muerto en su domicilio con un disparo en la sien, denunció a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y a otros funcionarios y miembros de su Gobierno de encubrir la autoría iraní y de Hezbolá. Estos dos atentados fueron la expansión operativa del terrorismo iraní y su régimen de terror a sudamérica.
Torres Khobar en Arabia Saudita (1996)
Un camión cisterna bomba explotó frente a un complejo de apartamentos de ocho pisos donde se alojaba personal militar de la Fuerza Aérea de EEUU. La explosión mató a 19 aviadores y 1 saudí e hirió a casi 500 personas de diferentes nacionalidades.
El FBI vinculó el atentado directamente a la Guardia Revolucionaria y a la rama local de Hezbolá —Hezbolá Al-Hejaz, el "Hezbolá de Arabia", entrenados en el Líbano y en Irán—, descartándose la autoría de Al-Qaeda.
Siglo XXI
En las dos últimas décadas, Irán sigue exportando el terror por todo el mundo mediante tácticas de guerra asimétrica, como puede ser el suministro de explosivos de alta tecnología (EFP) a milicias en Irak (2005-2011) y Afganistán para atacar a convoyes occidentales; cibertaques masivos contra el sector financiero de EEUU o infraestructuras hídricas o eléctricas en Europa, o ataques marítimos como el continuo hostigamiento y secuestro de petroleros en el estrecho de Ormuz durante el periodo 2019-2024, previo al inicio de la actual guerra de Irán.
En el último año (2025-2026), la tensión ha escalado a ataques directos con misiles y drones entre Irán e Israel-EEUU, marcando un cambio de la guerra en las sombras a la confrontación abierta, guerra que deriva de la masacre previa cometida por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023.

Hace 17 horas
1






English (US) ·