El 'impuesto a la soltería' en una España diseñada para parejas: "Si el sistema no se adapta no tendremos solo un problema de vivienda, sino uno de modelo económico"

Hace 2 días 3

Espa?a no es un pa?s para solteros. O al menos no lo es desde el punto de vista de la econom?a. ?Viviendo solo pago mucho m?s que cuando compart?a piso?, reconoce ?lvaro (28 a?os), quien alquila un piso de una habitaci?n en Madrid. Solo en suministros, ahora paga alrededor de 100 euros, mientras que cuando se repart?a entre tres eran cerca de 40 euros por persona. ?Siempre vas a gastar menos viviendo con alguien, sea tu pareja o un compa?ero de piso?, incide.

Aunque ?lvaro comenz? a vivir solo hace apenas un a?o tras ganar una plaza p?blica, las facturas de cada mes empiezan a reflejar el impuesto a la solter?a, el sobrecoste que penaliza a quien decide -o se ve obligado- a vivir solo en un pa?s que ha dise?ado su sistema alrededor del hogar tipo de una pareja con hijos. Sin embargo, la realidad es que cada vez son m?s quienes buscan estar por su cuenta, tanto que el Instituto Nacional de Estad?stica (INE) estima que los hogares unipersonales ser?n el 33,5% del total de la poblaci?n en 2039, hasta los 7,7 millones. Entonces, adem?s, ser?n los m?s comunes (actualmente est?n por detr?s de los hogares con dos personas, que suman unos 5,7 millones). ?Si el sistema no se adapta, no es que tengamos un problema de vivienda, tendremos un problema de modelo econ?mico?, alerta Ernesto Campos, profesor del grado en ADE y del m?ster en Direcci?n y Gesti?n Financiera de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).

El sobrecoste se hace especialmente visible en el mercado inmobiliario, donde la crisis habitacional ha elevado los precios hasta convertir la vivienda en el principal gasto de quienes viven solos. ?lvaro recuerda que durante la b?squeda de su piso ?era imposible encontrar algo decente por menos de 1.000 euros para una sola persona. Te exigen much?simos requisitos y los propietarios abusan significativamente de su posici?n de poder?. De hecho, el sobrecoste efectivo de vivir solo puede situarse entre un 30% y un 40% m?s por persona en alquiler y suministros, seg?n un an?lisis de la VIU sobre el creciente impacto de la econom?a de la soledad en Espa?a. Esto aleja cada vez m?s a los j?venes de acceder a una vivienda en propiedad, una meta que generaciones anteriores alcanzaban con mayor facilidad.

Pero el impacto no se limita a la vivienda. El sistema alrededor del consumo tambi?n penaliza a quienes est?n solos. No solo por la alimentaci?n, donde los solteros enfrentan un sobrecoste por formato individual de entre el 10% y el 20%, tambi?n en las plataformas de streaming, como Netflix y Spotify, dise?a planes familiares que reducen el coste por usuario a la mitad. ?Cuando ten?a compa?eros de piso ten?amos un plan seg?n los intereses de cada uno, pero ahora mismo lo pago yo solo?, cuenta ?lvaro, y ha optado por limitar a dos servicios, lo que no representa un gasto mayor en su presupuesto. Este dise?o orientado a unidades familiares se repite en seguros del hogar o tarifas de telefon?a, donde compartir reduce de forma significativa el gasto individual. Mientras, en consumo los formatos familiares ofrecen un mejor precio por kilogramo, pero al incluir m?s cantidad de producto no siempre resultan m?s econ?micos para quien vive solo, ya que la comida caduca antes de consumirse.

Elizabeth Wakefield, asesora y divulgadora financiera, explica que en este sector ?muchos productos y servicios est?n dise?ados para unidades familiares, lo que obliga a asumir mayores costes unitarios o a generar desperdicio, especialmente en alimentaci?n?. Este es el caso de Elisa (25 a?os), quien lleva viviendo por su cuenta desde 2024. ?Yo no hago la compra hasta que no se acabe la ?ltima pizca porque me ha pasado que se va acumulando y hay cosas que no me doy cuenta que tengo y se pierden?, lo que se traduce en una p?rdida de dinero, indica, aunque recuerda que cuando viv?a con una compa?era nutricionista, cocinar para dos resultaba m?s eficiente y saludable.

Elisa, una joven de 25 a?os que vive por su cuenta en Madrid.

Elisa, una joven de 25 a?os que vive por su cuenta en Madrid.

Este sobrecoste sostenido tiene un efecto directo sobre la capacidad de ahorro. As? como muchos que pagan sus gastos en solitario, Elisa tambi?n siente los efectos de un sistema que no est? dise?ado para vivir solo y reduce su capacidad de ahorro. A pesar de que reparte su d?a en tres empleos y sus estudios en iluminaci?n de teatro, ?la mayor?a de lo que me entra se va solo en la renta, la compra y el tel?fono. No me queda nada?. En t?rminos absolutos, la fintech Raisin calcula que este impuesto a la solter?a supone alrededor de 760 euros al mes, ya que el gasto medio por persona es un 86% mayor para quienes viven solos. Y, aunque Elisa tiene una cuenta de emergencia con ahorros de trabajos extra, no los toca por miedo a no poder cubrir la renta si algo falla, lo que demuestra su vulnerabilidad financiera al no tener un segundo ingreso que la respalde.

Seg?n los datos de la fintech, al utilizar la regla del 50/30/20 recomendada por expertos financieros (donde el 50% de los ingresos se usa para necesidades b?sicas, el 30% para deseos y el 20% para ahorros) para que un soltero en Espa?a mantenga el mismo nivel de vida que una pareja -donde cada uno recibe 32.000 euros anuales- necesitar?a ganar casi 60.000 euros al a?o, muy por encima de los 33.700 euros que Eurostat cifr? como salario medio al a?o en Espa?a, y a?n m?s para los salario que perciben los m?s j?venes.

El caso de Elisa es particular, aunque tambi?n paradigm?tico. Tiene tres empleos y, aunque comparte piso, gestiona todo sus gastos de forma individual, as? que lo ?nico que reparte es el coste del alquiler. Pero esta partida, la m?s elevada, le aleja de tener una casa en propiedad y de la acumulaci?n de patrimonio que, de nuevo, afecta a los solteros. ?Una persona sola tiene menor capacidad de ahorro, lo que dificulta reunir la entrada necesaria para la compra de vivienda. A esto se suma una mayor ratio de endeudamiento, lo que empeora su perfil de riesgo ante las entidades financieras?, se?ala Wakefield. Una exclusi?n estructural del mercado inmobiliario para quien afronta la compra en solitario. Por esto, Campos sugiere que la oferta debe adaptarse con opciones m?s peque?as y accesibles para los 7,7 millones de hogares unipersonales que se esperan para evitar agravar el desajuste en el sector, que presiona los precios al alza y el estancamiento de la rotaci?n del parque existente.

Pero esta ya no es solo una conversaci?n de gastos cotidianos, sino tambi?n en el sistema fiscal y modelo econ?mico, donde el IRPF no contempla ninguna deducci?n espec?fica para hogares unipersonales, pero s? de familias numerosas. Una persona sola con 30.000 euros brutos tiene la misma factura fiscal que alguien que gana lo mismo, pero comparte hogar y divide gastos. ?El IRPF fue dise?ado para una Espa?a que ya no existe. Uno de cada tres hogares vive solo, pero tributa como si compartiera gastos?, recuerda Campos. ?El m?nimo personal y familiar, la tributaci?n conjunta, las deducciones por unidad familiar... todo est? calibrado para quien comparte gastos. Quien vive solo paga los mismos tipos marginales, pero su capacidad econ?mica real -despu?s de asumir en solitario alquiler, suministros y gastos fijos- es notablemente inferior?.

Campos advierte de ?una desigualdad por composici?n de hogar?, donde dos personas con el mismo sueldo pueden tener niveles de vida radicalmente distintos en funci?n de si viven solas o acompa?adas. Seg?n Eurostat en las Estad?sticas de pobreza de ingresos, las personas que viven solas tienen un riesgo de pobreza del 25,6% frente al 11,5% de los hogares con dos o m?s adultos. En Espa?a, las personas que viven de alquiler destinan de media el 40,2% de sus ingresos a la vivienda, lo que es superior al umbral de esfuerzo financiero que recomiendan los expertos.

Este desequilibrio empieza a tener implicaciones m?s amplias sobre la econom?a. A corto plazo, el hecho de que existan cada vez m?s hogares unipersonales puede parecer que impulsa la econom?a. ?M?s hogares implican m?s demanda de vivienda, m?s consumo individual y mayor dinamismo en ciertos sectores?, apunta Wakefield. Sin embargo, a medio y largo plazo el efecto es el contrario por el sobrecoste de vivir solo. Una menor capacidad de ahorro reduce la inversi?n, mientras que la dificultad de acceso a la propiedad, donde el precio medio de compraventa equivale a 14 a?os de salario juvenil y la entrada necesaria (unos 59.000 euros) supone cuatro a?os completos de sueldo, limita la generaci?n de patrimonio.

Esta situaci?n se agrava entre los j?venes, que tienen una mayor dificultad para independizarse. La edad media de emancipaci?n en Espa?a est? en los 30,4 a?os, casi cuatro a?os por encima de la media europea de 26,3. Solo el 14,8 % de los j?venes espa?oles vive fuera del hogar familiar, la peor cifra desde que se tiene registro, seg?n el Observatorio de Emancipaci?n del Consejo de la Juventud de Espa?a.

Esta vulnerabilidad financiera de una gran parte de la poblaci?n puede generar un efecto en el consumo agregado a largo plazo. ?Si millones de hogares unipersonales tienen menor capacidad de gasto discrecional porque sus costes fijos absorben una proporci?n desproporcionada del ingreso, el consumo privado -que representa cerca del 55 % del PIB espa?ol- pierde tracci?n?, detalla Campos. Y aunque no es visible a corto plazo, a medio plazo lastra el crecimiento econ?mico.

Adem?s, al final el efecto fiscal alcanza al sistema de pensiones. ?Si una proporci?n creciente de la poblaci?n acumula menos patrimonio y ahorra menos a lo largo de su vida laboral, la presi?n sobre el sistema p?blico de pensiones aumenta?, explica el profesor de la VIU. ?Hogares que llegan a la jubilaci?n con menos activos y sin econom?as de escala dom?sticas necesitar?n m?s protecci?n social, no menos. La econom?a de la soledad no es solo un problema del presente, es una hipoteca sobre las cuentas p?blicas del futuro?.

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