Desde el pasado 13 de noviembre, todas las aves de corral que en circunstancias normales se criaban al aire libre debían permanecer confinadas para prevenir el contagio de gripe aviar. En ese momento se habían detectado 16 focos del subtipo N5H1 de la enfermedad principalmente en aves silvestres, pero se temía que, si entraban en contacto con las cautivas, pudiera extenderse la epidemia muy rápido. Este miércoles, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha anunciado que la situación está controlada y, por tanto, levanta la medida en la mayor parte del territorio. Sin embargo, por el momento la mantendrá en los 1.201 considerados de “especial riesgo y vigilancia”.
La mayoría de los pueblos sobre los que aún aplica la medida se reparte entre Aragón ―con 128 municipios confinados―, Andalucía ―con 197―, Cataluña ―con 224―, Castilla y León ―con 250―, Valencia ― en 238― , entre otras comunidades. Las zonas de especial riesgo y de especial vigilancia están determinadas en la Orden APA/2442/2006, de 27 de julio.
La restricción afecta a cualquiera de los métodos existentes de cría, incluidas las explotaciones ecológicas y las de autoconsumo o en las que se produzcan huevos o carne para su venta directa al consumidor final. Se trataba de evitar posibles contactos entre aves de corral y aves silvestres portadoras de la enfermedad, ya que este virus se transmite con mucha velocidad a través del aire, la saliva y las heces.
La enfermedad no se contagia a las personas a través de carne de ave cocinada, huevos o productos derivados de ellos, aunque “se recomienda minimizar el contacto innecesario con las aves que muestren síntomas clínicos o se hallen muertas en el campo”, recuerdan desde el ministerio. En cualquier caso, aunque la transmisión a humanos no es tan sencilla, el virus puede exterminar a todos los ejemplares de una explotación avícola en cuestión de pocos días.
Con el levantamiento del confinamiento en la mayoría de municipios españoles se regresa a la situación previa al 13 de noviembre de 2025. Los días antes de declararse el aislamiento de todas las aves de corral de España ya se habían tomado medidas preventivas en esos 1.201 municipios considerados de mayor riesgo por la migración de aves silvestres desde otros lugares donde si puede haber mayor incidencia del virus.
Los últimos focos de incidencia se detectaron en Lleida el pasado 13 de noviembre, el día que se decretó el confinamiento total. La situación, poco a poco, se fue controlando hasta que unos meses después, el 10 de febrero, España fue declarada como “país libre de influenza aviar de alta patogenicidad” (IAAP) por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Sin embargo, el ministerio mantuvo las medidas de prevención por considerar que los movimientos de aves migratorias desde zonas de Europa con alta incidencia de la enfermedad generaban una situación de alto riesgo de rebrotes. La influencia del virus ha afectado principalmente a aves silvestres, con 165 focos notificados desde el mes de julio, además de seis en aves cautivas.
Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación hacen un llamamiento a la responsabilidad de los avicultores. Recuerdan que, a pesar del levantamiento del confinamiento, es necesario “mantener y reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones” para “evitar el contacto con aves silvestres”. También piden que se refuerce la vigilancia en todo tipo de explotaciones avículas y que, en caso de “cualquier sospecha de enfermedad” se notifique a los servicios médicos oficiales lo antes posible, especialmente si se trata de aves domésticas.

Hace 8 horas
1







English (US) ·