David Serrano (Madrid, 50 años) no guarda rencor. Y explica muy bien qué pasó con su carrera cinematográfica, cómo pudo ser que un chaval de menos de 30 años escribiera dos taquillazos como El otro lado de la cama (2002) y Los dos lados de la cama (2005) y, entre medias, dirigiera y escribiera otra película que arrasó en las salas, Días de fútbol (2003); cómo el niño bonito del cine español acabó encontrando su senda profesional en el teatro, bien como director de obras potentes como Las amistades peligrosas, Los asquerosos, La venus de las pieles, El hombre almohada, Un tranvía llamado deseo o Pantaleón y las Visitadoras, bien como rey del musical con Billy Elliot, Grease, Matilda, Hoy no me puedo levantar, The Book of Mormon o Wicked. Y cómo, en giro curioso, estrena ahora la versión fílmica de Lapönia, espectáculo de teatro adaptado a la pantalla por Cristina Clemente y Marc Angelet (coescritores de la obra). Es decir, un encargo, que Serrano aceptó “con placer”.
Y sí, es la primera vez que acepta un encargo en el cine. “Porque me encuentro con una comedia que no te suelen ofrecer. Siempre me mandan comedias de las habituales en el cine español, en que los personajes son más tontos, los chistes son facilones y las situaciones están un poquito estiradas para que alcancen cierto humor”, reflexiona. Cuando no son adaptaciones de éxitos franceses, italianos o iberoamericanos. “Además, eso. Sin embargo, me encontré con un texto en el que los cuatro personajes son razonablemente inteligentes, de lo que hablan es interesante y lo hacen con argumentos razonablemente sensatos. Durante los ensayos retoqué algo el libreto porque siempre lo adapto a los actores”.
Hasta Laponia llega el matrimonio conformado por Julián López y Natalia Verbeke, y su hijo, ilusionadísimo por conocer el hogar de Santa Claus-Papa Noel o como cada cultura quiera bautizarlo. En el aeropuerto les reciben la hermana de ella (Ángela Cervantes), su marido (Vebjørn Enger) y su hija, que le desvela a su primo el gran secreto: Papá Noel no está ni se le espera. Así arranca el conflicto familiar: ¿hay que mentir a los niños? ¿Mienten más los españoles a sus vástagos y al resto de congéneres por una diferencia cultural?
Ángela Cervantes, Julián López, Natalia Verbeke y el noruego Vebjørn Enger, en 'Lapönia'.A la primera cuestión, Serrano responde sin dudar: “Por supuesto”. Cuando murió su suegro en octubre de 2024 en un accidente de tráfico, el cineasta se encontró hablándole a su hijo mayor del cielo. “Como mi familia política vive en Argentina, de repente el niño dejó de ver a su abuelo en las videollamadas. Yo no era capaz de decírselo, hasta que mi suegra le habló del cielo y, aunque no soy creyente, apoyé el discurso. Después se murió una perrita que teníamos, y él mismo ya soltó que estaba en el cielo. Ahora mismo me parece que decirle otra cosa no tiene ningún sentido. O que tampoco he sido capaz de encontrar otro camino para que él esté tranquilo”.
Serrano mira al infinito en el patio de butacas de un cine madrileño y remata el discurso: “Cambia tanto tu forma de ver la vida cuando tienes un hijo... Yo los he tenido tardíos [es padre, además, de gemelas]. Todos tus planteamientos de vida cambian y tu objetivo principal es que sean felices. Mira, yo siempre pregunto: ‘¿Prefieres que tu hijo haga bullying o que lo sufra?’. Es complicado”.
Es momento de encarar el currículo de Serrano. “Vivimos un momento muy duro en la comedia en el cine. Hay un abismo entre el tipo de comedia que se produce y que me ofrecen, y el que algunos querríamos hacer y la industria no nos permite”. Pone como ejemplos a Diego San José, con el que ha hablado mucho de esa distancia, y su vitalidad en las series (que no en cine) o la exigua carrera fílmica de Víctor García León, que acaba de estrenar Altas capacidades.
¿Y él? “Pasaron varias cosas. La primera es que Días de cine [2007] y Una hora más en Canarias [2010] fueron grandísimos fracasos y Tenemos que hablar [2016] pasó sin pena ni gloria. Y a la vez ocurrió que descubrí el teatro casi en paralelo a mi llegada al cine. Cuando escribí El otro de la cama tenía 23 o 24 años. En esa época, conocí a Animalario, me metí a trabajar en esa compañía y entré en un mundo para mí absolutamente desconocido. Había sido, desde pequeño, muy, muy cinéfilo, pero antes de los 20 años había ido como mucho dos veces al teatro".
Julián López, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes y el noruego Vebjørn Enger, con los hijos de ambas familias en 'Lapönia'.Tanto le fascinó que, cuando acabó el rodaje de Días de fútbol, empezó a trabajar como ayudante de Andrés Lima en Alejandro y Ana. “Y repetí como su ayudante, y eso me derivó hacia el teatro de manera muy natural”. Sonríe: “También es cierto que como director teatral tengo a mi servicio a los mejores dramaturgos del mundo. Es como si de repente contratara al mejor guionista de Hollywood para escribirme una película. Yo puedo coger una obra de Tennessee Williams, de cualquiera de los mejores dramaturgos y adaptarla. He podido hacerlo con libertad, dentro de un lógico margen. Y en los musicales he trabajado con libretos excepcionales, como los de The Book of Mormon, Matilda, Wicked... Material tan interesante, que encima he desarrollado en producciones muy caras, complejas”.
Serrano apunta a la gran injusticia que supone medir las películas españolas solo por su taquilla en las salas, “cuando luego barren en las plataformas”. Y desgrana: “El público cada vez es más conservador, y eso lo vemos mucho en musicales. Lo digo en el sentido de que tiene tal abundancia de contenido que solo compra lo que conoce o lo que le llega tras una campaña de marketing gigante, con marcas ya muy reconocidas. Al final, es mucho más fácil que los espectadores la vean en sus casas meses más tarde y ahí se sorprendan: ‘¡Fíjate qué bien está!’. Pues pudiste verla en salas... Claro que también creo que cada semana hay un exceso de estrenos en los cines. Y sí, lo mismo pasa con los musicales en la cartelera madrileña”.
Sin pelos en la lengua
Tras volver al cine con éxito en Voy a pasármelo bien (2022), Serrano no dirigió su continuación. Explicó que era por trabajo acumulado y porque que liderara el proyecto una directora joven abría más fácilmente (al sumar más puntos) la puerta a las ayudas del Ministerio de Cultura. “Era cierto, y a la vez Ana de Alva es una grandísima directora. Por supuesto que estoy a favor de que se ayude a que haya más mujeres en el cine español y a que alcancemos la equidad. Pero hay directoras con carreras consagradas que deben sumar, y así se hace, puntos por ganar premios Goya o festivales de clase A, y no necesitan puntos extras por ser mujer. Hay otros aspectos en las subvenciones muy disparatados, y que deberían ser revisados con sensatez".
Lapönia se estrenó en el pasado festival de Málaga. “Fue un alegrón que entrara en la sección Oficial a concurso”, apunta Serrano. “Porque es un tipo de película que no va a festivales. A la comedia casi nunca se le premia, y ni se las valora en apartados técnicos como fotografía, montaje o dirección de producción. Aunque es cierto también que hay pocas comedias redondas y que los terceros actos son complicadísimos. Habrá que seguir defendiéndola”.

Hace 17 horas
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