Pekín, China, ha retomado este lunes la conexión aérea directa con la capital de Corea del Norte, Pionyang, marcando el fin de una prolongada suspensión que se había extendido durante los últimos seis años. El vuelo CA121, operado por la aerolínea de bandera del país, despegó a primera hora de la mañana desde el aeropuerto de la metrópolis asiática para dirigirse hacia el país vecino, según informaron los medios de comunicación oficiales.
La aeronave inició su trayecto a las 8:05 hora local y tomó tierra poco antes de las 11:00 en el Aeropuerto Internacional de Sunan. A pie de pista, la delegación fue recibida por el embajador en territorio norcoreano, Wang Yajun, acompañado por otros representantes de la delegación diplomática, tal y como ha detallado la agencia EFE haciéndose eco de la información proporcionada por la agencia estatal Xinhua. Este hito supone un paso significativo en la normalización de las relaciones bilaterales tras un largo periodo de aislamiento.
Las comunicaciones por vía aérea entre ambas naciones asiáticas permanecían completamente paralizadas desde que el régimen comunista decretara el cierre hermético de sus fronteras en el año 2020, coincidiendo con los compases iniciales de la pandemia global de coronavirus. Esta drástica y prolongada medida de aislamiento dejó al país asiático aún más desconectado de la comunidad internacional de lo que ya estaba a causa de las severas sanciones impuestas por su controvertido programa nuclear y de misiles balísticos.
A partir de este momento, la nueva ruta de pasajeros operará de manera regular con una frecuencia de un vuelo semanal. Este importante restablecimiento se produce escasas semanas después de que ambos países acordaran reabrir también el tráfico ferroviario bilateral, una vía comercial e institucional que resulta fundamental para el abastecimiento de la empobrecida nación. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, ha justificado la reanudación de los trayectos calificándola de "medida positiva para facilitar los intercambios amistosos" entre dos naciones que ha descrito como vecinas y aliadas.
En el actual y convulso escenario geopolítico, el gigante asiático se mantiene de forma indiscutible como el principal socio comercial y el mayor sostén económico del régimen norcoreano. Ambos Estados comparten una extensa frontera de más de 1.400 kilómetros de longitud, que resulta vital para la supervivencia de Pionyang. Esta paulatina apertura coincide con una época de intensos movimientos diplomáticos, marcada por las crecientes presiones internacionales y por el reciente e inquietante estrechamiento de lazos estratégicos con el Gobierno de Rusia, configurando una alianza que preocupa enormemente a las potencias occidentales.

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