‘Cara al show’: Marc Giró, los prefachas y un poco lo de siempre

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Marc Giró llegó a Cara al show montado a lomos de un caballo, impecable, sonriente, chanante, como siempre. En muy poco tiempo, dentro del ascensor de siempre, anunció que en este primer programa estarían presentes Estopa, Jordi Évole, Eduardo Casanova, Yolanda Ramos y Chiara Oliver. Hizo una broma con la nueva cadena de televisión que lo paga, “La Secta”, y sacó a un señor con camiseta reivindicativa denunciando los problemas de los jóvenes españoles para adquirir una vivienda. El programa fue conservador, en el sentido de que Giró no se complicó con el menú, pidió entorno seguro y eso es lo que tuvo durante la hora y 40 de duración incluidos los tres bloques de publicidad.

Tras aparecer de entre una cortina verde, cómo no, hizo su monólogo. Esta vez aprovechó para hablar de su fichaje por Atresmedia, y mencionó algún que otro mensaje recibido en redes sociales que precisamente coincidían con el que le lanzó Pedro Sánchez durante la entrevista que Giró concedió a Jordi Évole. Todos le piden que no cambie en esta nueva etapa televisiva, así que hizo una de las cosas que mejor le salen: cantó en playback y bailó ‘vedetísimamente’ la canción No cambié que popularizó Tamara, poniendo especial énfasis en esa parte de la estrofa que dice “encontré un amor nuevo y con sus besos lo olvidé”. No sé, una a según qué horas del día le saca punta a todo. Como los grandes, se permitió el cameo durante tres segundos de Leonardo Dantés. Ahí la España más intelectual lo gozamos bastante.

Me gustó mucho también esa parte en la que habló del “prefacha”, ese que come pan de masa madre, está al día en las series, muestra cierto desencanto con la política venido a antipolítica, porque es un pellizquito sostenido a muchos de sus seguidores.

La entrevista con los hermanos Muñoz fue una delicia. Estopa es de las pocas cosas que quedan en las que casi todos nos ponemos de acuerdo. Repasemos rapidísimamente algunas perlas. David tiene un amigo que es Mosso de Escuadra e historiador y tenía un problema con él durante su tiempo de ocio: “Cuando quedábamos a tomar cañas siempre salía el tema de los sumerios”. Así que David se ha puesto a estudiar la carrera de Historia con 50 años, es de los que saca un 9,7 en los exámenes y pide revisión y sus compañeros de clase, de la misma edad que su hijo, le llaman “Matusalén”. La madre de David, no contenta con tener dos criaturas exitosísimas, le ha llegado a reprochar a su hijo que por qué no estudia una carrera con más salidas. Esa mujer es España entera.

Por su parte, Jose se decidió por un curso de cocina “de cinco o seis meses” pero como le encanta el aparataje acabó comprándose una Thermomix. David, además, colecciona biblias. Cantaron una canción y dio igual la que fuera porque son, quizá, las personas más majas de España.

Llegaron Jordi Évole y Eduardo Casanova a presentar el documental Sidosa. El actor estaba vitamínico perdido, pero acabó encontrando calor ahí, gracias al humor de Évole con su propia estatura, su llegada reciente al apasionante mundo del skincare y esa cosa balsámica que proyecta el de Cornellá. Pero estuvo bien que entre las risas, Casanova hablara de VIH, de discriminación, de sus viajes y de los lugares donde compra cremas y ropa y conoce a gente maravillosa, como esa mujer trans que es dueña de un bar en Japón que te recibe con sus genitales metidos en un frasco con formol. “San Jordi: libro, rosa, ‘Sidosa’”, repitieron los dos entre risas. Otros que parecen también bastante majos.

Pasada la medianoche apareció Yolanda Ramos, fetiche y talismán de Giró, cómplice necesaria. Su discurso tuvo menos gracia que los de otras veces, un poco atropellado y homenaje involuntario a Antonio Ozores. Fue breve y acabó con una frase que merece camiseta: “Nunca te voy a dejar si llegamos a un acuerdo”. Se fue bailando y entre risas.

Marc Giró, en una imagen promocional de 'Cara al show'.

Qué bien canta Chiara Oliver, por cierto. Y qué bonita es Margaritas. Lo único que sonó a nuevo en este programa que supo a lo de siempre.

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