Bruselas pide a los países que tomen medidas para ahorrar energía en el transporte

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Anna Buj Cussó

Anna Buj

Bruselas. Corresponsal

31/03/2026 14:24 Actualizado a 31/03/2026 18:24

La Comisión Europea comienza a elevar el tono ante los riesgos económicos que implica el cierre del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio. Y, si la semana pasada advertía del riesgo de un escenario de “estanflación” con bajo crecimiento e inflación alta, ahora pide a los Estados miembros que empiecen a pensar en medidas para ahorrar energía, especialmente en el transporte, por si el bloqueo en este enclave marítimo se alarga más de lo esperado.

De momento se trata solamente de pasos voluntarios, sugerencias que los Estados miembros pueden decidir si tomar o no ante la volatilidad del mercado derivada del conflicto. En una carta dirigida a los Veintisiete ministros del ramo de la UE, a la que tuvo acceso este diario, el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, reclama que todo el mundo ponga su grano de arena en este esfuerzo para paliar los efectos de la guerra y llama a las capitales a “considerar la promoción de medidas de ahorro de demanda, con especial atención al sector del transporte”.

“Deben evitarse medidas que puedan aumentar el consumo de combustible, limitar la libre circulación de productos petrolíferos o desincentivar la producción de las refinerías de la UE”, asegura ahora el comisario en la carta, que discuten hoy los ministros de los Veintisiete en una reunión informal que se celebra por vía telemática. 

Directamente, el suministro de crudo y gas natural del bloque no se ha visto afectado por el cierre de la ruta marítima clave del estrecho de Ormuz, ya que Europa importa la mayor parte de esas fuentes de energía de proveedores fuera de Oriente Medio.  Sin embargo, la preocupación de Bruselas radica a corto plazo en el suministro europeo de productos petrolíferos refinados, como el combustible para aviones y el diésel.

Las peticiones del comisario van en la misma línea que las recomendaciones de carácter voluntario que emitió hace diez días la Agencia Internacional de la Energía. El plan, de diez puntos, incluye reducir los viajes aéreos cuando haya alternativas, reducir en 10 kilómetros por hora el límite de velocidad en las autopistas, trabajar desde casa tres días por semana para evitar los desplazamientos, establecer los domingos como días libres de coches en las ciudades o fomentar el uso del transporte público en lugar del coche privado.

Además, insiste la Comisión, “se anima a los Estados miembros a aplazar cualquier mantenimiento de refinerías que no sea de emergencia” para maximizar la disponibilidad de productos. Propone asimismo explorar el aumento del uso de biocombustibles para sustituir productos fósiles, y pide compartir información rápidamente con la Comisión sobre riesgos emergentes o cambios en las condiciones de la industria. 

En cambio, deben evitarse medidas que puedan aumentar el consumo de combustible, “limitar la libre circulación de productos petrolíferos o desincentivar la producción de las refinerías de la UE”. “La seguridad del suministro de la Unión Europea sigue estando garantizada. Pero debemos estar preparados para una perturbación potencialmente prolongada del comercio internacional de la energía. Por eso tenemos que actuar ya”, advierte Jorgensen.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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