Aranceles y crisis energética: la tormenta perfecta para la industria papelera en España

Hace 2 días 3

La industria intensiva en el consumo de energía vuelve a temblar con el encarecimiento de la electricidad y del gas tras la guerra declarada por Estados Unidos e Israel contra Irán, tal y como sucedió en las semanas posteriores al inicio de la invasión rusa en Ucrania, en marzo de 2022. Si en aquella época, el gran impacto se tradujo basicamente en la desaparición del gas ruso del mercado, cuatro años después la situación es mucho más compleja. “Al encarecimiento de la energía se han sumado otros dos factores: el colapso de la logística global por el bloqueo del Estrecho de Ormuz y una caída de la demanda que ya se había empezado a vislumbrar en 2025”, recalca Manuel Domínguez, director general de Aspapel, la patronal que agrupa a 51 empresas y 73 fábricas, que representan el 95% de la producción.

En una entrevista con este periódico, el directivo resalta que la tormenta perfecta se ha desatado por las consecuencias de la guerra comercial desatada por Donald Trump, con la imposición de aranceles a sus grandes socios comerciales en el mundo. “España no era un país dependiente de las exportaciones a Estados Unidos, por lo que la guerra comercial no nos afectaba directamente. Pero sí lo hacía a otros grandes productores de papel y cartón como China, Vietnam o Indonesia, que ante el cierre del mercado estadounidense, optaron por invadir el mercado europeo con producto a bajo coste, ya que tienen acceso a energía más barata y no tienen que cumplir de forma tan estricta con los objetivos de descarbonización”, señala Domínguez.

Manuel Domínguez, director general de Aspapel, en una imagen cedida por la patronal.

El directivo también apunta a que la pérdida de competitividad por parte de los productores que operan en España no solo se produce con los competidores asiáticos, si no que también sucede con socios de la zona euro como Francia o Alemania. “Exportamos el 50% de lo que producimos y nuestros principales clientes en Europa tienen un coste de la energía más bajo, lo que claramente nos perjudica”. Por productos, las exportaciones de papel y cartón representaron el 44,1% de la producción, con una gran concentración de clientes en la zona euro, como Portugal, Francia, Italia, Países Bajos y Alemania, mientras que en el caso de la celulosa, las ventas al exterior alcanzan casi el 59% de lo que se produce, con cuatro países (Países Bajos, Alemania, Italia y Polonia) como principales clientes.

El efecto Amazon

Entre el paquete de medidas aprobado por el Ejecutivo para aliviar la carga que soportan las empresas que requieren mucho gas o electricidad para sus procesos, el director general de Aspapel es especialmente crítico con respecto al establecimiento de objetivos obligatorios de biometano en sectores distintos al transporte. “Esa medida va a acarrear una gran pérdida de competitividad porque el biometano es incluso más caro que el gas. No parece razonable que el camino que nos marque el Gobierno sea un límite para nuestro desarrollo. Esta fuente de energía tendría que estar circunscrita al transporte”. En el caso del gas, el director general de Aspapel recalca que es imprescindible para generar las altas temperaturas necesarias con las que producir papel higiénico o kleenex de alta calidad.

Domínguez apunta a otro posible impacto que puede provocar efectos adversos para la industria papelera, en mitad de un ciclo económico con los precios de la energía disparados y con un uso intensivo de los materiales que producen. “El 68,6% de lo que producimos son envases y embalajes. Una parte significativa va a sectores como automóvil, química o construcción, aunque la gran mayoría se destina a la industria del gran consumo y allí es dónde se produce el denominado efecto Amazon, en el que se multiplica la demanda de cartón y papel para sus millones de envíos diarios y para los millones de encargos que administra para las grandes empresas de delivery como Glovo o Just Eat. Eso requiere una ingente cantidad de materia prima diaria y siempre está buscando dónde poder obtenerla más barata por lo que tira de los precios hacia abajo”.

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